Azcón alude a Vox para aprobar los presupuestos de 2026 o habrá elecciones: "No hay razones para rechazarlos"
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha elevado la presión sobre Vox, su socio parlamentario clave, al advertir que adelantará las elecciones si la formación no respalda los Presupuestos autonómicos para 2026.
“No hay razones para rechazarlos. No son muy distintos a los de 2024”, afirmó en una entrevista en Más de uno (Onda Cero), donde retó a Vox a explicar públicamente por qué bloquearía unas cuentas “históricas” que, según subrayó, contemplan el mayor incremento de inversión.
Azcón aseguró que Aragón “vive un gran momento” y destacó que los Presupuestos prevén impulso social, proyectos industriales estratégicos como la gigafactoría que inicia su construcción esta semana y unas inversiones estimadas en 70.000 millones de euros. La advertencia al partido de Santiago Abascal fue directa: si Vox no apoya las cuentas, “lo lógico sería ir a elecciones”.
Vox, socio tensionado y decisivo
El Gobierno aragonés carece de mayoría absoluta y necesita a Vox para aprobar las cuentas. Aunque ambos partidos coinciden en parte de su agenda económica, Azcón lamentó que, ante una situación “que exige acuerdos”, haya formaciones “que prefieren la confrontación ideológica”. El presidente recordó que “a los partidos se les paga por llegar a acuerdos”, defendiendo la búsqueda del “mínimo común denominador” para garantizar la estabilidad institucional.
En Zaragoza se asume desde hace semanas que Vox quiere marcar perfil propio ante un posible adelanto electoral. Azcón, que conoce a Abascal “desde jóvenes”, reconoció que entiende “algunas cosas de Vox y otras no”, en especial su oposición total al Pacto Verde Europeo, con la que solo comparte la crítica a la burocracia, pero no la negación de avances en transición energética.
Un contexto nacional que empuja al adelanto
Azcón enlazó su aviso electoral con la crisis política desatada por la dimisión del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, tras haber sido inhabilitado por el Tribunal Supremo. Aseguró que este caso debería provocar elecciones generales, calificándolo de “gravísimo” y señalando un “desprestigio institucional intolerable”.
El presidente volvió a reclamar una reforma profunda en el sistema judicial y en el modelo de financiación autonómica, que calificó como “el mayor despropósito” al basarse en la desigualdad. Rechazó la propuesta de ordinalidad que negocia La Moncloa con Cataluña porque “beneficia a los que más tienen”.

