Junts mezcla Sijena con el Guernica y acusa al Gobierno de "doble vara de medir"
La formación introduce el caso del Guernica, cuya reubicación plantea el PNV, frente a Sijena, que su devolución está respaldada por una sentencia judicial
Continúa el conflicto por las pinturas murales de Sijena. A la controversia judicial y técnica se suma ahora un nuevo elemento de comparación impulsado por Junts, que ha introducido en el debate la referencia al traslado del Guernica para cuestionar la postura del Gobierno de España ante la restitución de las obras al monasterio oscense.
El portavoz de la formación, Josep Rius, ha reclamado al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que se oponga al traslado de las pinturas de Sijena "con la misma contundencia" con la que, según ha señalado, se ha rechazado el eventual movimiento del cuadro de Pablo Picasso. La comparación introduce un paralelismo entre dos debates distintos, el de la restitución de bienes y el de la ubicación de obras emblemáticas.
Rius ha enmarcado su crítica en la idea de una supuesta "doble vara de medir", argumentando que la posición institucional varía en función del lugar donde se encuentran las obras. A su juicio, permitir el traslado de Sijena mientras se descarta cualquier movimiento del Guernica respondería a criterios políticos y no exclusivamente técnicos o patrimoniales.
56 SEMANAS DE PLAZO
Este planteamiento se produce apenas un día después de que la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 2 de Huesca fijara un plazo de 56 semanas para ejecutar la devolución de las pinturas al Monasterio de Santa María de Sijena. La resolución, que da continuidad a un largo recorrido judicial, sitúa el foco en la ejecución efectiva de la sentencia y en la viabilidad del traslado, respaldada por informes técnicos aportados en el procedimiento.
Desde Junts, sin embargo, se ha calificado la decisión judicial de "barbaridad", insistiendo en los riesgos que, según su valoración, implicaría intervenir sobre las pinturas. En este punto, Rius ha señalado que tanto técnicos del Museu Nacional d'Art de Catalunya como expertos internacionales se han posicionado en contra del traslado.


