La planta de biogás de Azlor ya tiene un 'ejercito' en contra: 700 firmas y subiendo
El proyecto de instalación de una planta de biogás en la carretera A-1231, entre los municipios de Azlor y Abiego, en la comarca del Somontano de Barbastro, ha encendido las alarmas entre los vecinos de la zona, que han iniciado movilizaciones para frenar su construcción. El malestar ciudadano ha cristalizado en una recogida de firmas que, en menos de 24 horas, ha superado las 700 adhesiones.
El pasado martes tuvo lugar una reunión vecinal en Casa Barón, junto al Ayuntamiento de Azlor, donde se presentó el proyecto y se debatieron sus posibles consecuencias. A la cita acudieron numerosos vecinos, no solo de Azlor, sino también de Abiego y Peraltilla, preocupados por el impacto que la planta podría tener en su entorno natural y en la calidad de vida de los residentes.
La iniciativa de oposición fue impulsada por Alfonso López, vecino de Azlor, quien organizó una primera recogida de firmas presencial durante la reunión. Posteriormente, la protesta se trasladó al ámbito digital a través de una petición en la plataforma Change.org, bajo el título "Detengamos la implantación de una planta de biogás entre Azlor y Abiego".
Temores por emisiones y malos olores
Entre los argumentos recogidos por los firmantes se mencionan los riesgos medioambientales y de salud pública asociados a este tipo de instalaciones. Varios vecinos advierten que las plantas de biogás pueden emitir compuestos como amoníaco o sulfuro de hidrógeno, además de olores intensos y persistentes derivados del tratamiento de residuos orgánicos.
Los opositores al proyecto consideran que su ubicación, en una zona de alto valor paisajístico y agrícola, no es adecuada para este tipo de industria. Temen además que pueda afectar a la actividad turística y al bienestar general de las poblaciones cercanas.
A la espera de información oficial
Por el momento, los vecinos demandan más transparencia por parte de las autoridades competentes. Reclaman un proceso de información pública claro, así como estudios de impacto ambiental rigurosos que permitan evaluar las consecuencias reales del proyecto.
Desde el movimiento vecinal aseguran que continuarán con las movilizaciones y no descartan nuevas acciones, tanto a nivel administrativo como social, para detener la construcción de la planta.
