Briz (Grandes Vinos): el profesional del vino que mira al cielo a la vez que apuesta por la IA

El director general de Grandes Vinos repasa en HOY ARAGÓN el presente de uno de los productos alimentarios más relevantes de la Comunidad y divisa un futuro en el que los vinos serán cada vez más "desenfadados y divertidos".

El director general de Grandes Vinos de Aragón, José Antonio Briz / Diseño: Inés Abad (Birdcom)

Al quedar con José Antonio Briz, director general de Grandes Vinos, lo más normal es encontrárselo mirando al cielo. "Estas semanas de tormenta sí, tormenta no, son un problema", apunta. La trillada formalidad de empezar la conversación hablando del tiempo es, en el caso de la viticultura, obligatoria. "Tenemos una incertidumbre importante, no solo por el riesgo de pedrisco, sino por enfermedades como el oidio y el mildiu, hongos que atacan muy fuerte al viñedo y pueden dañar la cosecha; en Francia estaban ya muy asustados", desvela.

Si todo va bien, la cosecha en Cariñena este año será buena, gracias a una primavera mucho mejor que la del año pasado, pero hasta el último segundo no hay garantías. "Julio y agosto ponen y quitan cosechas, y estamos teniendo un comienzo de verano muy raro", apunta Briz. No es un asunto menor: Grandes Vinos concentra la producción de más de 700 familias de viticultores, abarcando más de 4.500 hectáreas de viñedo repartidas en 14 municipios. Con una facturación media de unos 25 millones de euros en los últimos años, se trata de una de las 50 principales bodegas de España, con un potencial de 27 millones de botellas anuales.

Hoy Grandes Vinos, con José Antonio Briz a la cabeza, se enfrenta a los mismos escollos que el sector vinícola global: las modas y los gustos cambian, y el vino ha vivido una época cuanto menos compleja, en la que ha existido cierto desapego por parte del público joven a un producto que siempre se había vendido con las etiquetas de lo tradicional y artesano. No obstante, eso está cambiando y empiezan a apreciarse brotes verdes: "El viernes pasado a eso de las 00:30 encontré a seis jóvenes que no tenían 25 años compartiendo una botella de vino; hacía años que eso no lo veía en un bar de noche", apunta.

El director general de Grandes Vinos ve con claridad que hay que adaptarse a la clientela, y si entre los jóvenes de hoy en día es más fácil encontrar a grupos que no beben apenas alcohol, "tendremos que elaborar productos para ellos", afirma. De hecho, ese camino ya lo recorren desde hace tiempo. Hace más de una década ya empezaron a producir vinos de baja graduación y, a finales de 2023, lanzaron Monasterio de las Viñas, el primer vino aragonés sin alcohol. "Estamos convencidos de que el vino 0,0 es un nicho como lo ha sido en el caso de la cerveza, en el que ya ocupa un 10% o un 15% del consumo", indica Briz.

'Premiumización'

"Lo que no podemos hacer las empresas es mirar para otro lado cuando el mercado nos dice por dónde hay que ir", apunta. La otra línea que está cobrando importancia es lo que podría llamarse 'premiumización', es decir, vinos de mucha calidad para consumidores que buscan productos gourmet. Grandes Vinos apostó ya en 2003 por lanzar su primer Anayón, un vino de producción limitada, que busca ser lo mejor de lo mejor de sus viñedos y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una extensa gama de 12 vinos, 4 de ellos vinos de parcela.

"Tanto el Chardonnay como la Garnacha Blanca Anayón han sido muy premiados, reconocidos por prestigiosos críticos y por los consumidores", recuerda Briz. Esto segundo es mucho más relevante para el director general de Grandes Vinos: "Los críticos suelen tener gustos peculiares, pero hacer vinos que le gusten al gran público es el camino a seguir", señala. "En mi opinión siempre va a haber un nicho de población que van a querer disfrutar de buenos vinos, con poder adquisitivo para ello", añade.

Lo que se ve afectado principalmente, en su opinión, es que "nos estamos quedando sin un tejido medio y medio-bajo, que está desapareciendo por problemas económicos, costumbres, medidas regulatorias, etc". Eso supone "tener que hacer muchas ecuaciones para que el producto llegue al consumidor", apunta, remarcando que siempre abogan por "beber con moderación". Para Briz, "el vino es un alimento y, como cualquier alimento, si te saturas te sienta mal".

"En las estadísticas de los últimos dos años, el consumo de vino va a la baja", remarca. Un ejemplo muy significativo es que con las dos últimas cosechas producidas en todo el mundo no se ha reducido el stock existente, a pesar de que han sido entre un 20% y un 30% inferiores a las habituales. Blanco y en botella: en el mundo se bebe menos vino.

"Tomar vino en la comida hace unas décadas era un hábito; ahora con la normativa solo puedes hacerlo por la noche cuando llegas a casa cansado o cuando sales de fiesta, es decir, se están reduciendo las posibilidades de consumo", señala. Si antes el vino era, simple y llanamente, una bebida, ahora es un producto que se consume en momentos de celebración y disfrute.

"Aquí el vino siempre se ha tomado en casa, en convivencia y con la comida"

"Nos han metido en el mismo saco que el alcohol de alta graduación y el vino no es lo mismo", apunta Briz, cuando "el 90% del vino se toma acompañado de una comida o de unas tapas". Por ello, su postura es contundente: "Yo no me creo que una persona dé en un control de alcoholemia tasas de dos y pico bebiendo vino; para llegar a eso es necesario tomar bebidas de más altas graduación". En cualquier caso, "esta es la legislación que tenemos, hay que cumplirla y ser lo más respetuosos posible", remarca.

"Alemania tiene una tasa de alcoholemia de 0,50 y nosotros la queremos poner a 0,1; queremos ser más papistas que el Papa cuando estamos en un país mediterráneo que no ha tenido los problemas de alcoholismo que sí se han observado en el norte de Europa", dado que "aquí la tradición es que el vino se ha tomado en casa, en convivencia y con la comida", explica. En su opinión, "hay que pensarlo bien, porque decirle a la gente que no puede beber va a crear un cisma importante en nuestro sector".

Y no hay que olvidar que el sector vitivinícola tiene un peso importante en Aragón, al igual que en el conjunto de España, que se enfrenta además a la globalización de un producto que, no obstante, en nuestro país se ha encontrado con un mercado bastante proteccionista, donde todavía se siguen prefiriendo las opciones locales. "Aragón en general y Cariñena en particular son tierras que producen vinos con unas especificidades propias que no tienen otras", recuerda, poniendo como ejemplo uvas como la Cariñena y la Garnacha, que permiten "hacer vinos fáciles de beber para el consumidor y a precios competitivos".

"Hay que hacer vinos con personalidad, y nosotros apostamos mucho por los monovarietales, por el Anayón, y por variedades como la Garnacha Blanca que hasta hace poco no se trabajaba", explica. Briz recuerda que en España hay más de 4.000 bodegas, por lo que es importante "diferenciarse e innovar tanto en el producto, como en la líneas de trabajo o el marketing".

La Inteligencia Artificial también llega al vino

Podría parecer que la irrupción de la Inteligencia Artificial todavía está lejos de aplicarse en un producto con tanta tradición, raigambre y artesanía como es el vino. Pero nada más lejos de la realidad en la compañía que dirige José Antonio Briz. Ésta se ha introducido en la última campaña de márketing de Grandes Vinos con su marca El Circo. La innovación es un leit motiv para ellos, y ya han experimentado con tecnologías como la Realidad Aumentada. Estas apuestas por desarrollar la creatividad a través de la tecnología ya le valió a Grandes Vinos ser galardonada con el Premio Pyme Innovadora por el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA).

"Consumir vino ha dejado de ser una necesidad de quitarse la sed para convertirse en una experiencia", indica Briz. Su análisis del vino ha ido evolucionando con las décadas y las generaciones y, dado que es la materia prima a la que dedica su tiempo, es capaz de sopesar esos cambios que para un ciudadano cualquiera pueden pasar desapercibidos: "Hace 15 o 20 años, o sabías de vino o eras tonto", recuerda. El director general de Grandes Vinos lleva ya muchos años reivindicando una tendencia que parece que empieza a calar: democratizar el vino. "Bébetelo con Coca-Cola, con hielo, con gaseosa, con naranja.... con lo que sea, porque el que tiene que disfrutar es el que se lo bebe, no el que dice cómo se lo tiene que beber".

Esta visión amplia, libre de corsés, permite proyectar el producto hacia el futuro, sin anclas ni obstáculos, con el objetivo único de que sea lo que tenga que ser. Cuando a José Antonio Briz se le pide un ejercicio de imaginación y se le pregunta cómo serán los vinos dentro de 25 años, responde con convencimiento: "Desenfadados y divertidos, con un nicho diferenciado que se mantendrá para los entendidos". Lo importante, a la postre, lo tiene claro: "Tenemos que hacer vinos agradables para todo tipo de personas".

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