La intensa y continúa búsqueda de los familiares de los asesinados en Farasdués en 1936

El Equipo Arqueológico Forense de Aragón ha realizado varias campañas de exhumación en el cementerio local
Farasdués. / Turismo Aragón
Farasdués. / Turismo Aragón

La memoria histórica sigue siendo una herida abierta en muchas regiones de España, especialmente en aquellas donde los ecos de la Guerra Civil dejaron un rastro de dolor y sufrimiento. En el municipio de Farasdués, Zaragoza, continúa una intensa y difícil búsqueda que lleva años en marcha: la identificación de los cuerpos de las víctimas de la represión franquista de 1936.

Desde 2020, el Equipo Arqueológico Forense de Aragón ha realizado varias campañas de exhumación en el cementerio local, en un esfuerzo por dar descanso a aquellos que, durante décadas, permanecieron enterrados en fosas comunes. 

Una búsqueda que persiste desde 1936

El objetivo primordial de estas excavaciones es poder identificar los restos de las víctimas, un proceso arduo que involucra la toma de muestras de ADN para cotejarlas con las de posibles familiares. Estas identificaciones se realizan en el laboratorio NASERTIC, un centro especializado en genética forense.

Desde el inicio de las exhumaciones, el equipo de arqueólogos ha logrado recuperar varios cuerpos, pero la tarea de vincularlos con los descendientes de los asesinados sigue siendo un reto complejo. Entre las víctimas de la represión en Farasdués y sus alrededores se encuentran hombres y mujeres de diversas localidades de las Cinco Villas: Uncastillo, Asín, Erla, Ejea, Biota, Castiliscar, y otras localidades cercanas. 

Campañas de exhumación

Las primeras campañas de exhumación comenzaron en 2020, cuando se localizaron y exhumaron dos fosas comunes. La primera de ellas contenía los restos de diez mujeres de Uncastillo, cuyos cuerpos fueron identificados y entregados a sus familias en un emotivo acto de homenaje celebrado en septiembre de 2022. Esta fue una de las primeras victorias simbólicas para la memoria histórica en la región.

La segunda fosa, que podría pertenecer a un grupo de once hombres asesinados el 8 de septiembre de 1936, contenía los restos de vecinos de Erla, Sádaba, Farasdués, y otras localidades. Aunque la identificación genética aún sigue en proceso, los avances en la localización de estos cuerpos han permitido un mayor conocimiento sobre los acontecimientos ocurridos en aquellas fechas.

En los años siguientes, las campañas han continuado, pero la identificación de los cuerpos ha sido un proceso más lento. En 2021, se recuperaron tres nuevos cuerpos de dos fosas. Uno de ellos fue identificado como Miguel Bailo Paradís, concejal socialista de Biota, cuya familia pudo finalmente rendirle homenaje tras décadas de incertidumbre.

Otro caso destacado fue el de Raimundo Llera Asso, un labrador de 31 años de Valpalmas que fue secuestrado mientras trabajaba en su pueblo. Tras cotejar su ADN con los de sus sobrinos, sus restos fueron entregados a la familia. Sin embargo, la identidad del segundo hombre exhumado en la misma fosa aún no se ha podido esclarecer, a pesar de los esfuerzos realizados.

La tarea de identificar los cuerpos restantes sigue siendo una prioridad, pero también un reto, ya que hay al menos diez cuerpos cuya identidad no ha sido confirmada. 

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