La opción de construir un nuevo hospital y demoler el Royo Villanova coge fuerza

Las instalaciones actuales no logran dar respuesta a las exigencias sanitarias 
Hospital Royo Villanova, Zaragoza
Hospital Royo Villanova, Zaragoza

La construcción de un nuevo hospital que sustituya al actual Royo Villanova está cobrando cada vez más fuerza como alternativa viable, según ha confirmado el consejero de Sanidad del Gobierno de Aragón, José Luis Bancalero. Aunque hasta ahora los esfuerzos se habían centrado en la elaboración de un plan funcional orientado a la reforma del centro existente, las autoridades sanitarias mantienen abiertas ambas opciones y no se ha adoptado aún una decisión definitiva.

El Hospital Royo Villanova, que atiende a más de 200.000 personas de la Margen Izquierda de Zaragoza, enfrenta una situación crítica en términos de infraestructuras y capacidad asistencial. Su servicio de urgencias, uno de los puntos más tensionados, no puede ampliarse en su ubicación actual, lo que provoca episodios de saturación con relativa frecuencia. Esta limitación ha reavivado el debate sobre si es más conveniente reformar el centro existente o apostar por la creación de unas nuevas instalaciones.

En palabras del propio Bancalero, ambas alternativas se encuentran sobre la mesa y están siendo valoradas cuidadosamente. En caso de optar por la construcción de un nuevo hospital, el proyecto requeriría, según explicó, la localización de un solar adecuado, la definición de las características del modelo asistencial que se quiere implementar, así como el diseño de la financiación y la planificación de las capacidades necesarias para responder a la demanda futura.

Por otro lado, la opción que ha sido trabajada hasta el momento es la remodelación del actual hospital. Ya existe un plan funcional que contempla la reforma y ampliación del complejo sanitario, aunque esta alternativa no está exenta de complicaciones. El consejero advirtió que una actuación de este tipo implicaría importantes desafíos técnicos y logísticos, ya que sería necesario compaginar las obras con la actividad asistencial, lo que exige una planificación especialmente detallada y rigurosa.

El Royo Villanova cuenta con una larga trayectoria en el sistema sanitario aragonés. Su origen se remonta a 1954, cuando fue inaugurado como sanatorio antituberculoso bajo el nombre de "el Cascajo". En 1985, el centro fue transferido al Gobierno de Aragón y cinco años más tarde se aprobó el presupuesto para su transformación en hospital general destinado a cubrir las necesidades de la Margen Izquierda de Zaragoza. Las obras de ampliación se llevaron a cabo por fases, entre los años 1990 y 1997.

A pesar de las sucesivas reformas, las instalaciones actuales no logran dar respuesta a las exigencias sanitarias de la población asignada. La falta de espacio impide cualquier ampliación del área de urgencias y limita también la incorporación de nuevos servicios o la modernización integral del equipamiento.

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