Lo contratan para hacer una obra en Torrero y termina destrozándoles la puerta
La denunciante, B.P., había contratado junto a su marido a una empresa para realizar unas obras en su vivienda de la calle José Luis Díez, en Zaragoza capital. Desde el inicio, la empresa derivó los trabajos a un subcontratista, A.P., un hombre de origen rumano, que finalmente terminó amenazando a la pareja.
Según ha podido saber HOY ARAGÓN, éste acudía a la vivienda los fines de semana para trabajar. Tras días de trabajo, los dueños del inmueble, descontentos con los resultados, hablan con el responsable de la empresa que contrataron para las obras. El principal motivo, el mal trabajo que, desde su punto de vista, estaba realizando A.P.
Un enfado que transmiten, no en persona, sino a través de un burofax. El dueño de la empresa contratada, R.V., respondió al burofax con otro escrito en el que les decía que él se desentendía como empresa de la obra y que tenían que entenderse directamente con el hombre que en un principio subcontrató.
La respuesta de los dueños de la vivienda fue que ellos en ningún momento contrataron a A.P. y que fue él, refiriéndose al empresario al que contrataron en origen, quien lo subarrendó para que les hiciese determinados trabajos.
"Con A.P. llegamos a acordar que sacaríamos todas sus herramientas de nuestra casa un día y a una hora determinadas para evitar vernos por la mala relación que acabamos teniendo con él", explicaban los denunciantes ante la Policía Nacional.
Comienzan las coacciones y amenazas
Sacaron lo que tenían en casa, tan solo dos cubos de goma y dos paletas. A raíz de estos hechos, según relatan los propios denunciantes, A.P. les llamó para exigirles que le pagaran directamente a él, lo que su jefe y el que le contrató, R.V. supuestamente le debía.
Los clientes le respondieron que no tenían que pagarle nada, y que ya habían pagado a la empresa lo que debían. Días después, A.P. acudió al domicilio de los denunciantes en varias ocasiones, según éstos, con la misma intención, que le pagasen el dinero que se le debía.
La última vez que acudió en persona comenzó a llamar al timbre "en multitud de ocasiones". Lo hizo en un momento en el que estaba la denunciante sola en la vivienda con su hija, por lo que ésta decidió no abrir la puerta por miedo a que les hiciese algo. "Le oíamos gritarnos desde la calle, diciendo que abriésemos y le pagásemos el dinero que le debíamos", explicaban las presuntas víctimas de estas coacciones.
En un momento dado escucharon golpes fuertes en la puerta y llamaron al 091. La patrulla, nada más llegar, comprobó que A.P. había producido una serie de daños en la puerta, a pesar de que ésta estaba acorazada. También había arrancado la mirilla digital.
Tras estos hechos, la denunciante tuvo que ser atendida en el Centro de Salud de Torrero, debido a una crisis de ansiedad. Declararon después que tienen miedo a que el denunciado vuelva a aparecer. No solo se personó amenazándoles, sino que, según añadieron a la propia denuncia, conservan audios y conversaciones por Whatsapp con esta persona, en los que les amenaza, les insulta y les intimida.
El dueño de la empresa contratada, representado por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, no fue denunciado por el Ministerio Fiscal y fue absuelto. Mientras, A.P. ha sido condenado a pagar una multa por destrozar la puerta y otra por amenazas y coacciones. Ya le constaban denuncias previas por allanamiento de morada y robo con violencia e intimidación.




