Feijóo reitera en Zaragoza su 'no' al trasvase del Ebro: "En Aragón no sobra agua"
Alberto Núñez Feijóo ha aterrizado en Zaragoza con un mensaje directo y pensado para el pulso político de Aragón: “En Aragón no sobra agua”. La frase, lanzada este sábado durante la celebración del Día del Afiliado del Partido Popular de Aragón, fue recibida con una ovación cerrada por parte de los asistentes y busca algo más que un titular. Es, en realidad, una toma de posición del líder del PP en un tema históricamente sensible en la comunidad: el agua, los regadíos y la sombra permanente del trasvase.
Feijóo quiso despejar cualquier duda sobre posibles transferencias de caudales hacia otras regiones y enmarcó el debate lejos de la guerra del agua entre territorios. Para él, el problema de Aragón no es el exceso de recursos hídricos, sino la falta de infraestructuras comprometidas y nunca ejecutadas. “Aquí lo que faltan son las obras pendientes del Pacto del Agua”, afirmó.
El Pacto del Agua de Aragón, firmado en los 90 como una reivindicación histórica de la comunidad, contemplaba un conjunto de embalses, regulaciones y modernización de regadíos destinados a garantizar el abastecimiento, la competitividad agrícola y el desarrollo industrial. Durante décadas ha sido uno de los grandes argumentos políticos de Aragón frente a cualquier tentación de trasvase. Feijóo se situó explícitamente en esa línea: inversión en regulación interna, no en envío de agua fuera.
Financiación autonómica y servicios públicos
El presidente del PP aprovechó su intervención para ampliar el foco. Aseguró que, si llega a La Moncloa, impulsará un nuevo modelo de financiación autonómica que tenga en cuenta la realidad territorial de comunidades como Aragón. Habló de “recuperar la igualdad”.
“Nos comprometemos a un sistema de financiación equitativo, respetuoso, justo, consensuado, donde se tenga en cuenta la despoblación de Aragón”, afirmó Feijóo, aludiendo a uno de los elementos centrales en el discurso político aragonés en los últimos años: el coste real de prestar servicios públicos en territorios amplios, envejecidos, con baja densidad de población y núcleos muy dispersos.
Según defendió, el actual sistema de financiación autonómica no compensa adecuadamente el sobrecoste de mantener abiertos centros de salud rurales, escuelas con pocos alumnos o servicios sociales en comarcas poco pobladas. En ese punto, aprovechó para confrontar con el Gobierno central y presentarse como una alternativa que pondría a Aragón “en la ecuación de manera justa”.
Teruel, en el centro del discurso
El líder popular bajó al detalle en uno de los territorios más simbólicos en clave nacional: la provincia de Teruel. Lo hizo con una batería de promesas específicas que buscaban enviar el mensaje de que, bajo un hipotético Gobierno del PP, la provincia dejaría de ser sinónimo de deuda histórica.
Feijóo se comprometió a elevar las ayudas de funcionamiento al 20% para las empresas que operan en zonas de muy baja densidad demográfica, una medida que ya se aplica —aunque en menor intensidad— como fórmula para incentivar la actividad económica y el empleo en provincias como Teruel, Soria y Cuenca. “Es una herramienta real contra la despoblación, no un eslogan”, vino a decir.
Además, habló de infraestructuras concretas. Prometió “acelerar” la A-68, la autovía llamada a conectar el eje del Ebro con el Mediterráneo y que Aragón reclama desde hace años como clave logística e industrial. Y fue más allá: anunció su intención de impulsar una autovía que conecte Teruel con Madrid, una vieja reivindicación estratégica que aparece cíclicamente en los discursos pero que apenas ha avanzado en términos reales.
Energía e industria: garantizar la red eléctrica
Feijóo también quiso vincular su proyecto para Aragón con el momento industrial que atraviesa la comunidad. Definió a Aragón como una potencia de atracción de inversión y aseguró que “no hay ninguna comunidad en España con tanta inversión prevista como Aragón, donde se superan los 57.000 millones de euros”. Una cifra que, subrayó, no puede ponerse en riesgo por falta de infraestructuras energéticas.
Por eso introdujo otro compromiso: reforzar la red eléctrica para que la industria pueda instalarse, crecer y operar sin limitaciones. “Invertiremos en redes lo que necesita la industria de Aragón”, dijo. Este mensaje no es menor. En los últimos meses, varias comunidades —Aragón entre ellas— han advertido de que ciertos proyectos industriales intensivos en consumo energético necesitan garantías de suministro estable y competitivo. La electricidad es ya un argumento de seducción empresarial tan decisivo como el suelo barato o la ubicación logística.
Feijóo bendice a Azcón
El acto también sirvió para un ejercicio de sintonía política interna. Feijóo dedicó buena parte de su intervención a elogiar al presidente aragonés, Jorge Azcón, al que definió como “un revolucionario”. El término, explicó, no alude a grandes gestos ideológicos sino a algo que quiso presentar como cada vez más valioso en política: la gestión.
“Hoy, ser un político que gestiona con sentido común es ser un revolucionario”, afirmó Feijóo, en una defensa explícita de la figura de Azcón como líder autonómico que ha convertido a Aragón en “la comunidad que más inversión está captando ahora mismo en España”.
