El Gobierno de Sánchez incrementa su gasto en defensa: llegará al 2% del PIB en 2025
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este martes que España alcanzará en 2025 el objetivo del 2% del PIB en gasto en seguridad y defensa, cumpliendo así el compromiso adquirido con la OTAN. Este incremento supondrá una inversión adicional de 10.471 millones de euros.
Durante su comparecencia en La Moncloa, tras la reunión del Consejo de Ministros, Sánchez ha confirmado que el gasto pasará del 1,4% actual al 2% este mismo año, adelantando así el calendario previsto, que fijaba ese objetivo antes de 2029 y “lo antes posible”.
En este contexto, ha detallado que el Consejo de Ministros ha aprobado el plan de refuerzo de la industria de seguridad y defensa, una iniciativa que será enviada este miércoles a la Unión Europea y la OTAN.
Sánchez ha subrayado que no será necesario el aval parlamentario, ya que este aumento del gasto no implica un mayor esfuerzo presupuestario vía impuestos. Según ha dicho, la financiación procederá del buen desempeño de la economía, de la reorientación de partidas de los Presupuestos Generales del Estado y de fondos europeos.
Por último, ha avanzado que comparecerá ante el Congreso de los Diputados para explicar el plan, y ha pedido a todas las fuerzas políticas —con especial mención al Partido Popular— que dejen de lado las disputas partidistas y piensen en el país y en Europa.
El paquete, estructurado en cinco pilares, contempla una inversión de alrededor de 3.000 millones de euros destinada a la creación de «un escudo digital para España frente a ciberataques extranjeros».
El presidente ha defendido este incremento del gasto argumentando que "no elegimos el mundo en el que vivimos ni las crisis que nos tocan, pero sí la forma de afrontarlas: con inteligencia estratégica y justicia".
Hace tres años, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid, Pedro Sánchez ya asumió el compromiso de elevar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB, con un horizonte fijado en 2029. Sin embargo, la guerra en Ucrania y el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca han acelerado la presión tanto de la OTAN como de Estados Unidos, que ahora reclaman a sus aliados un esfuerzo inversor aún mayor, por encima de ese umbral del 2%.



