La ruta en coche para visitar los mejores 5 pueblos del Pirineo: no lo lamentarás

El Valle de Tena, en la comarca del Alto Gállego, es uno de los mayores tesoros de Huesca
Pirineo aragonés
Pirineo aragonés

Los Pirineos son uno de los destinos más fascinantes de España, combinando a la perfección naturaleza, historia y cultura. Esta cadena montañosa esconde numerosos rincones que parecen sacados de un cuento, donde los paisajes montañosos, los valles profundos y los pueblos con encanto invitan a ser descubiertos. Huesca es un lugar donde el paisaje se encuentra con la tradición en cada rincón, y el Valle de Tena, en la comarca del Alto Gállego, es uno de sus mayores tesoros.

Para los amantes de los viajes tranquilos, rodeados de naturaleza y con una rica historia, una ruta en coche por los cinco pueblos más bonitos de esta zona es la escapada perfecta. Te invitamos a recorrer Piedrafita de Jaca, Tramacastilla de Tena, Lanuza, Sallent de Gállego y Panticosa, que no solo ofrecen paisajes espectaculares, sino también una oportunidad para sumergirse en el corazón del Pirineo aragonés.

Piedrafita de Jaca

Iniciamos la ruta en Piedrafita de Jaca, un pequeño pero encantador pueblo que se encuentra a 1.242 metros de altitud, bajo la imponente Peña Telera. Este pintoresco lugar es ideal para los amantes de la naturaleza, ya que cuenta con varios espacios naturales perfectos para el senderismo.

Uno de los principales atractivos de Piedrafita es el Parque Faunístico Lacuniacha, un espacio donde se pueden observar animales en semilibertad, rodeados de un entorno natural espectacular. Además, el Ibón de Piedrafita es uno de los puntos más visitados, un lago de montaña al que se puede acceder mediante una ruta de senderismo que ofrece vistas impresionantes. Para los más aventureros, se puede continuar hasta el Arco de Piedrafita, una curiosa formación rocosa esculpida por la erosión del viento y el paso del tiempo.

Tramacastilla de Tena

A pocos kilómetros de Piedrafita, llegamos a Tramacastilla de Tena, un pueblo rodeado de un entorno natural privilegiado. Su ubicación, rodeada de bosques y montañas, lo convierte en un lugar perfecto para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Uno de los recorridos más recomendables es la ruta circular por el bosque de hayedos del Betato, un paseo que ofrece una experiencia única, especialmente en otoño, cuando los colores de los árboles se tornan rojizos y dorados.

Además, Tramacastilla es famosa por su gastronomía, destacando productos locales como la cerveza Tensina y el pacharán, elaborado con endrinas de la zona. Para quienes disfrutan de actividades más activas, el centro ecuestre del pueblo ofrece rutas a caballo por los alrededores, y el tren turístico es una excelente opción para llegar hasta el Ibón de las Paúles.

Lanuza

La siguiente parada es Lanuza, un pequeño pueblo que destaca por su historia y su entorno idílico. En los años 70, Lanuza fue expropiada para la construcción del embalse que rodea la localidad, pero gracias al esfuerzo de sus antiguos vecinos, el pueblo fue recuperado y restaurado. Hoy en día, Lanuza es un ejemplo de revitalización, y sus casas de piedra y pizarra parecen encajar perfectamente con el paisaje circundante.

El embalse de Lanuza es ideal para practicar actividades acuáticas en verano, como el kayak o la vela, y el embarcadero de Suscalar es el punto de partida de muchas de estas actividades. Además, cada mes de julio, el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, que se celebra en Lanuza, ofrece una amplia variedad de conciertos y actividades culturales que dan un toque vibrante a este tranquilo pueblo.

Sallent de Gállego

Sallent de Gállego, situado bajo la imponente Peña Foratata, es otro de los puntos más destacados de la ruta. Este encantador municipio mantiene su casco histórico con edificios de gran valor patrimonial, como la iglesia de la Asunción, de estilo gótico tardío, y el puente medieval del siglo XVI.

Sallent es también un excelente punto de partida para explorar los alrededores, con rutas hacia el embalse de la Sarra y los ibones de Respomuso y Arriel. Además, en invierno, el pueblo se convierte en un importante centro de esquí, gracias a su cercanía a las pistas de Formigal, uno de los mayores complejos de España. La oferta de actividades al aire libre en Sallent es amplia, desde el esquí en invierno hasta el senderismo y el alpinismo en otras estaciones del año.

Panticosa

La última parada de esta ruta es Panticosa, un pueblo que combina la tranquilidad de sus calles con la energía de sus actividades al aire libre. Uno de los atractivos más singulares de Panticosa son las pasarelas sobre el río Caldarés, un recorrido de 700 metros que ofrece vistas impresionantes del entorno natural.

La telecabina de Panticosa, que funciona durante la temporada alta, es una excelente opción para llegar a los ibones de Asnos y Sabocos, dos lugares ideales para los amantes de la montaña. Por otro lado, el balneario de Panticosa, rodeado de altas cumbres, ofrece una experiencia de bienestar única, siendo el lugar perfecto para relajarse después de un día de exploración.

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