Mesa de debate | La necesidad de crear un ecosistema tecnológico eficiente en Aragón
La ley de la atracción funciona. Y aplica también para el sector empresarial. Aragón continúa aspirando a convertirse en el hub tecnológico europeo, en la nueva Virginia de Europa, y los proyectos tecnológicos que se están implantando e invirtiendo en la comunidad no hacen sino corroborar que Aragón está resultando más que atractiva.
Grandes inversiones de tecnológicas como AWS o Microsoft han aterrizado en la comunidad, inyectando no solo un revulsivo económico importante, sino que, si se sabe aprovechar, servirá como punta de lanza para atraer nuevas empresas a la comunidad.
HOY ARAGÓN realiza una mesa de debate con alguno de los agentes que están liderando el sector tecnológico en Aragón para hablar del impacto de estas inversiones y del objetivo de la comunidad de aspirar a ser la Nueva Virginia. En esta mesa han participado Andrés Llombart, CEO de Circe, Pedro Lozano, Vicepresidente de Tecnara y Álex Casanovas, CEO de Apser.
LA IMPORTANCIA DE CREAR UN ECOSISTEMA
Las recientes inversiones han sido algo "muy positivo para la comunidad", comparten todos los ponentes. Para Andrés Llombart, esta apuesta por la tecnología "es una tendencia en el medio plazo que puede llegar a marcar el futuro", aunque "no hay que dejar de lado otras actividades que se han sostenido en el tiempo".
Un futuro que prevé la instalación de un Parque tecnológico para dar cabida a todos los proyectos tecnológicos de futuros inversores que llegarán a la comunidad. Pero solo la inversión en infraestructuras, "no es suficiente", apunta Álex Casanovas, ya que lo importante es "todo lo que puedas hacer con esa tecnología que cree valor".
Casanovas apunta que, antes de sacar adelante el proyecto de las 40 hectáreas de parque tech previstas por el Gobierno de Aragón, "habría que crear un ecosistema que trabaje conjuntamente y siga unos objetivos, y después construir esa infraestructura si ese ecosistema lo ve necesario".
Pedro Lozano, por su parte, plantea la creación del ecosistema como uno de los desafíos del sector, para que todos los agentes implicados "estén alineados y surjan proyectos diferenciales", ya que apunta a que lo importante "no es la tecnología, sino los productos y servicios que puedes crear con esa tecnología", señala.
Otro de los retos comentados en la mesa en esta misma línea es el hecho de que, aunque hay empresas haciendo proyectos muy interesantes, Aragón continúa ofreciendo más servicios que producto. Tal y como señala Alex Casanovas, "el mundo digital es muy proclive a proveer de servicios, y eso limita mucho el valor añadido que tu puedes crear como empresa, por lo que seremos mejores en tecnología si somos capaces de sacar productos".
EL IMPACTO DE LAS GRANDES EMPRESAS TECNOLÓGICAS
Es evidente que la implantación de nuevas empresas crea un impacto en los municipios en los que aterrizan y que, aunque en ocasiones hay requerimientos que pueden suponer un reto, como el gran consumo de energía o agua que demandan algunas infraestructuras como los centros de datos, el impacto que tiene la implantación de nuevas empresas es predominantemente positivo, teniendo en cuenta que generan riqueza y movimiento de personas en el municipio.
"Cualquier sistema o crece o decrece", apunta Andrés Llombart, y aunque el crecimiento pueda suponer retos iniciales a los que hay que adaptarse, "parar no es una opción nunca en el mundo del desarrollo, porque decrecer tiene consecuencias peores".
Retomando la idea de que no avanzar no es una opción, Pedro Lozano añade que "las sociedades digitalizadas son las más avanzadas, y si no abrazamos la tecnología nos quedaremos atrás y la sociedad de bienestar será inviable".
Todavía suena muy lejana la idea de ser la Nueva Virginia europea, aunque las empresas aragonesas están trabajando duro para poder sacar pecho como comunidad que puede liderar en el sector TIC aunque, como opina Lozano, "nos falta amor propio, nos lo tenemos que creer porque tenemos un potencial tremendo y un gran talento, pero también un gran complejo de inferioridad".
El desafío de Aragón pasa, en primer lugar, por crear ese ecosistema que las empresas del sector demandan. "Somos muchos actores haciendo la guerra por nuestro lado", comenta Andrés Llombart, que cree que "hasta que todos no trabajemos de manera conjunta y el Gobierno de Aragón entienda nuestra forma de trabajar, será complicado avanzar hacia esas grandes expectativas".