Los milagros de Azuara tras la riada: rescates 'in extremis' y llaves halladas entre el lodo

Los vecinos de esta localidad zaragoza aseguran que han dado muchos "pequeños milagros" a pesar de la tragedia que han vivido.
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Tatiana muestra las llaves de su coche que acababa de encontrar cuatro días después entre el fango / HOY ARAGÓN

Este viernes se cumplirá una semana del desastre. La lengua de agua, barro y destrucción que arrasó con todo y dejó la zona sur de Azuara devastada sigue estando muy presente entre los vecinos. A pesar de todo, reconocen que poco a poco empiezan a ver la luz al final del túnel.

De las lágrimas, la impotencia y la desolación se ha pasado a la tímida sonrisa y, sobre todo, a la sensación general que esta tragedia ha unido más, si cabe, a este pueblo de poco más de 500 habitante de la Comarca del Campo de Belchite.

En los corrillos vecinales, mientras limpian una vivienda o se toman un descanso en el hogar del jubilado, convertido estos días en centro logístico y base de operaciones para el reparto de comida, agua y material de limpieza, solo se habla de una cosa.

"Han pasado muchos, os lo aseguro", cuenta una vecina delante de Tatiana, una joven madre azuarina que acaba de vivir algo sorprendente. Se refieren a pequeños milagros que han hecho aumentar la moral de la localidad y afrontar más fuertes la tragedia. 

Lo de Tatiana ha sido algo más que encontrar una aguja en un pajar. Algunos vecinos la veían dar saltos de alegría junto con una amiga, mientras salían de una zona de barro y lodo arrasada por el agua, justo al final de la calle Porvenir, una de las más afectadas.

"Cuando empezamos a ver lo que se nos venía encima, cogí mi coche y lo subí a la zona alta del pueblo. Después volví a bajar porque mi casa esta en la zona baja y ha sido una de las afectadas", recuerda Tatiana. 

Al ver que la planta baja se iba a inundar subieron a lo más alto de la vivienda a esperar que todo pasase, y a sabiendas que todo lo que tenían abajo ya no existía. De pronto, la joven se dio cuenta que una de las cosas que iban a desaparecer eran las llaves de su coche. "Las dejé ahí y claro, todo lo que había se lo llevó el agua", asegura.

Tras la crecida y después de saber que nadie había perdido a ningún ser querido, que ningún vecino había desaparecido, comenzaron las labores de reconstrucción y, en el caso de Tatiana, de búsqueda. "Llamé al concesionario porque tenía coche pero no llaves. Es viejo pero le tengo mucho cariño. Me dijeron que me iba a costar como poco 1.500 euros porque tenían que cambiar varias cosas", cuenta Tatiana.

Ya daba por pedido el coche ya que el gasto era muy elevado, pero no perdió la esperanza. "Me dijeron que habían visto juguetes de mis hijos en una zona y empecé a buscar por ahí", cuenta Tatiana. Cuatro días después, este martes, pasó lo inexplicable. 

Se fue con una amiga al finald e la calle Porvenir, por echar un penúltimo vistazo. Todo estaba lleno de barro, agua, lodo, objetos y maleza. De pronto su amiga reconoció algo. "Vio el llavero y al rascar descubrió que estaban clavadas en el fango", recuerda la joven. Ambas empezaron a dar saltos de alegría. Un pequeño milagro en un pueblo, como otros once, sacudido por las tormentas.

"A la mamá de mi amiga se la llevaba el agua"

Los más pequeños del pueblo también han echado una mano estos días. Desde llevar bebidas a los que trabajaban en las casas y calles del pueblo, a limpiar lo que les dijesen, incluso a animar a los más desesperanzados.

Martina, a sus ocho años, siempre recordará la historia de la mamá de una de sus amigas del pueblo. "Cuando llegó el agua casi se la lleva, pero la consiguieron rescatar. Me puse triste por mi amiga pero ahora ya estoy más tranquila", nos dice la pequeña azuarina. 

Historias de vidas en un pueblo que va a caminar más unido tras la desgracia y en el que se han ido sucediendo pequeños milagros que ha hecho que algunos como Tatiana den saltos de alegría y otros, como la pequeña Martina, respiren más tranquilos.

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