El MNAC prepara una ofensiva contra las sentencias que piden la devolución de las pinturas de Sijena
El conflicto por las pinturas murales del monasterio de Sijena vive un nuevo capítulo. El director del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), Pepe Serra, ha anunciado este miércoles que la institución presentará un escrito de oposición cuando el Juzgado de Instrucción número 2 de Huesca inicie formalmente la ejecución forzosa de la sentencia del Tribunal Supremo, que obliga a devolver las obras a Aragón.
Durante su primera comparecencia pública tras conocerse el fallo del Supremo, Serra ha reiterado que el museo no se opone a acatar la sentencia, pero ha dejado claro que intentará frenar el traslado de las pinturas con nuevos informes técnicos que advierten del “riesgo cierto y científicamente evaluado de deteriorar el bien” si se procede a su retirada.
Mientras tanto, el proceso legal sigue su curso. El Ayuntamiento de Villanueva de Sijena y el Gobierno de Aragón ya han solicitado al juzgado oscense la ejecución del fallo, acompañando su petición de un cronograma detallado que fija un plazo máximo de siete meses para la devolución de las pinturas. También proponen medidas coercitivas en caso de incumplimiento: multas de 5.000 euros diarios, apercibimientos por desobediencia al director del MNAC y al presidente de su patronato, e incluso la intervención de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Judicial si fuera necesario.
Serra sostiene que las obras que cuelgan actualmente en el MNAC —procedentes de la sala capitular del monasterio y salvadas del incendio de 1936— son extremadamente frágiles: un conjunto con solo un 35% del material original y grandes reintegraciones en escayola, madera y tela. Según él, “saltar ahora del barco sería de rata”, descartando dimitir mientras se dirime el futuro de las pinturas.
No obstante, el juzgado de Huesca ya concluyó en 2016, tras escuchar a peritos, que el traslado es técnicamente viable si se adoptan las precauciones necesarias. Una conclusión respaldada por expertos del Gobierno de Aragón, como la conservadora-restauradora Natalia Martínez de Pisón, quien afirma que “no solo es posible llevarlas a Sijena, es lo deseable”.
En cuanto a otras obras profanas del monasterio, de menor tamaño y que no formaban parte de la sala capitular, Serra ha admitido que su devolución podría producirse sin mayores dificultades, y ya se están elaborando los informes favorables.
El choque de posturas entre el MNAC y las autoridades aragonesas —con diferencias notables también entre sus respectivos técnicos— evidencia que la batalla por el retorno de las pinturas de Sijena aún no ha terminado. Aragón espera que el cumplimiento de la sentencia ponga fin a décadas de litigios. Cataluña, por su parte, se aferra al riesgo de deterioro como último argumento para retener un patrimonio que, legalmente, ya no le pertenece.


