Dos monumentos aragoneses se suman a la Lista Roja de Hispania Nostra: en peligro de desaparición

Se trata de la serrería El Bural en Ardisa y el castillo de María de Huerva con su despoblado
Serreria El Bural | Hispania Nostra
Serreria El Bural | Hispania Nostra

La Lista Roja de Hispania Nostra ha añadido este 2025 dos monumentos aragoneses a su registro por su "crítico estado de conservación". Se trata de la serrería El Bural en Ardisa, un vestigio del patrimonio industrial contemporáneo, y el castillo de María de Huerva con su despoblado, un enclave de relevancia estratégica y militar. Ambos se encuentran al borde de la desaparición si no se toman medidas urgentes para su restauración y protección. 

La serrería El Bural

La serrería El Bural, ubicada en Ardisa, es un testimonio de las limitadas actividades industriales en Aragón durante la primera mitad del siglo XX. Esta antigua instalación trabajaba madera de pino del monte de La Carbonera, que luego era comercializada. La serrería operó hasta principios de la década de 1940 y llegó a emplear a dieciocho personas, algunas de las cuales residían en las viviendas anexas al edificio principal, que servían de hogar para los trabajadores y sus familias. Durante su tiempo de actividad, El Bural representaba una de las pocas iniciativas industriales en una zona rural.

El edificio, de tres plantas, conserva las características arquitectónicas típicas de la zona, como el uso de teja aragonesa en su construcción. Tras su cierre, la serrería sufrió un expolio considerable durante las décadas de 1980 y 1990, en el que se sustrajeron marcos de ventanas, madera y otros elementos importantes.

Actualmente, el inmueble se encuentra en ruinas, con el techo "parcialmente hundido" y "un peligro inminente de colapso en varias vigas", según explican desde Hispania Nostra. El interior está cubierto de escombros y la construcción de una pequeña estancia adicional, utilizada como perrera para perros de caza, "ha acelerado aún más su deterioro", mencionan. 

El castillo de María de Huerva y su despoblado

La historia del castillo de María de Huerva y su despoblado se remonta al año 935, cuando el califa Abderramán III utilizó este fortaleza como base para atacar Zaragoza. Este castillo desempeñó un papel clave durante el asedio de la capital aragonesa por parte de Alfonso I el Batallador. Con el tiempo, el castillo pasó por manos de diversos señores feudales. 

El castillo de María de Huerva está ubicado en lo alto de la Peña Gil y el yacimiento abarca 2.049,68 metros cuadrados, mientras que su entorno ocupa unos 11.628,89 metros cuadrados. La estructura de la fortaleza, construida en tapial y piedras irregulares de yeso y argamasa, sigue el modelo de los castillos musulmanes. El castillo tiene una planta alargada e irregular, con una torre cuadrangular de dos plantas que conserva las saeteras en la pared norte. Las murallas que rodeaban el castillo han desaparecido casi por completo.

En las laderas sur y oeste del castillo se encuentran los restos del antiguo poblado de María, del que se conservan cimientos repartidos de "forma caótica". El conjunto ha sufrido un "notable deterioro", especialmente debido a la "falta de intervenciones" de conservación en las últimas décadas.

En 2022 el Ayuntamiento de María de Huerva adquirió el castillo y, aunque el castillo está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1949, su estado de conservación es "preocupante".

En este contexto, la Lista Roja recoge aquellos elementos del patrimonio cultural español que se encuentran "sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, con el objetivo de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración".

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