Muere Mateo Sierra: la lucha perseverante por los ganaderos y agricultores

El campo aragonés y la política europea han perdido a una de sus figuras más emblemáticas
./ Europa Press
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Mateo Sierra Bardají, agricultor de vocación y político por convicción, ha dejado un legado imborrable en la defensa de los derechos de los trabajadores del sector primario. Su fallecimiento marca el adiós a un hombre que supo combinar la perseverancia en la lucha sindical con la diplomacia en las instituciones europeas, siempre con una visión clara de progreso para Aragón.

Desde su Albalate de Cinca natal, Mateo Sierra fue un pilar fundamental en la creación y consolidación de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA-COAG) en un contexto de cambio político y social. En los años previos a la democracia, cuando los agricultores aún no contaban con el derecho a reunirse libremente, él se convirtió en una pieza clave para organizar asambleas y estructurar las bases de la organización agraria.​

En 1977, participó activamente en las primeras movilizaciones campesinas, encabezando huelgas con tractores en las carreteras para reivindicar mejoras en las condiciones laborales, la reducción de las cuotas de la Seguridad Social y el reconocimiento oficial de los sindicatos del campo. Aquel activismo le valió el seguimiento de las autoridades, pero también consolidó su figura como un referente de la lucha agraria.

SU PAPEL EN LA POLÍTICA NACIONAL Y EUROPEA

La trayectoria de Mateo Sierra no se limitó al sindicalismo. En 1982, fue elegido senador, un reconocimiento a su capacidad de diálogo y compromiso con las necesidades del campo aragonés. Su salto al Parlamento Europeo en 1986, como parte de la primera delegación española tras la adhesión a la Comunidad Económica Europea, le permitió defender los intereses de los agricultores en el ámbito internacional.

Desde Bruselas y Estrasburgo, Sierra fue un europeísta convencido, que trabajó en la modernización de los regadíos en Los Monegros y en la defensa del sector agroalimentario aragonés. Su carisma y cercanía le granjearon el respeto de comisarios y eurodiputados, con quienes sellaba acuerdos con una firmeza más efectiva que cualquier discurso.

UN HOMBRE DE LA TIERRA, UN POLÍTICO DE CONSENSO 

Más allá de su faceta pública, quienes le conocieron destacan su humanidad y sencillez. Era un anfitrión excepcional, tanto en Bruselas como en su tierra, y un firme creyente en el diálogo como herramienta de transformación. Nunca buscó perpetuarse en cargos, sino que ejerció la política con la misma naturalidad con la que trabajaba la tierra.

Su legado trasciende los logros institucionales y las luchas sindicales. Mateo Sierra Bardají deja una huella indeleble en la historia del sindicalismo agrario y en la memoria de Aragón. Un hombre que supo combinar la defensa de su tierra con una visión global, siempre con la mirada clara, la sonrisa abierta y el firme apretón de manos que le caracterizaban.

El funeral por su eterno descanso tendrá lugar este domingo a las 10:30 horas en la Iglesia de San Salvador de Fraga.

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