El panteón real aragonés que fue quemado en 1936 y expoliado opta ahora a un gran premio de arquitectura
El proyecto de intervención en el Real Monasterio de Santa María de Sijena, considerado uno de los panteones reales de Aragón, ha sido seleccionado como finalista en los Premios Arquitectura 2026 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE). Este reconocimiento sitúa a la actuación entre las propuestas más destacadas del año en el ámbito arquitectónico nacional.
El edificio, situado en la comarca oscense de Los Monegros, fue quemado en 1936 y posteriormente sufrió décadas de abandono y expolio, lo que lo dejó en estado de ruina. En la actualidad, el proyecto de rehabilitación ha permitido recuperar parte de su valor histórico y patrimonial, convirtiéndolo en candidato a uno de los principales galardones de la arquitectura en España.
El CSCAE ha destacado que la intervención ha contribuido de forma notable a la recuperación de uno de los cinco panteones reales de Aragón, poniendo en valor uno de los edificios más significativos de la historia aragonesa. La actuación ha sido realizada por los estudios Pemán y Franco Arquitectos y Sebastián Arquitectos.
Los trabajos se han desarrollado con un enfoque “sensible” hacia la historia del monasterio, respetando sus valores histórico-artísticos y adaptando el espacio a nuevos usos relacionados con la conservación del patrimonio recuperado. Además, se ha subrayado el carácter casi artesanal de la intervención, en la que han participado oficios tradicionales en riesgo de desaparición.
Los ganadores se conocerán el 9 de junio
Los proyectos finalistas de estos premios, seleccionados por un jurado de arquitectos de reconocido prestigio, optarán a diferentes categorías que reconocen valores como la sostenibilidad, la rehabilitación o el compromiso profesional. Los ganadores se darán a conocer el próximo 9 de junio en Madrid.
Por lo tanto, la candidatura del Real Monasterio de Santa María de Sijena a los Premios Arquitectura 2026 pone en valor no solo la recuperación de un enclave histórico marcado por la destrucción y el expolio, sino también la importancia de la rehabilitación como herramienta para preservar el patrimonio cultural.
La intervención consolida así un ejemplo de recuperación arquitectónica que combina respeto por la historia, uso contemporáneo del espacio y la puesta en valor de oficios tradicionales.

