Parece Arizona o Nevada… pero está a 50 km de Zaragoza: son muy desconocidos
Formaciones erosionadas, relieves áridos y paisajes casi desérticos se esconden a menos de una hora de Zaragoza, en enclaves poco conocidos que recuerdan al oeste americano sin salir de la provincia.
A pocos kilómetros de Zaragoza se extienden paisajes que rompen con la imagen habitual del valle del Ebro. Formaciones erosionadas, relieves áridos y horizontes abiertos configuran escenarios que recuerdan al suroeste de Estados Unidos, pero que se encuentran en plena provincia zaragozana y siguen siendo poco conocidos incluso para muchos aragoneses.
Aguarales de Valpalmas, esculturas naturales
Uno de los ejemplos más llamativos son los Aguarales de Valpalmas, en la comarca de las Cinco Villas. La erosión del viento y el agua ha modelado chimeneas de arenisca y formas caprichosas que cambian de aspecto según la luz del día. El resultado es un paisaje casi irreal, frágil y sorprendente, que evoca las badlands americanas y que puede recorrerse a pie con precaución.
La Sierra de los Armantes, un oeste aragonés
En las inmediaciones de Calatayud, la Sierra de los Armantes ofrece uno de los relieves más singulares de la provincia. Barrancos, cerros de arcilla y yeso y una gama de colores ocres y rojizos dibujan un entorno que recuerda a Monument Valley. Pese a su espectacularidad, sigue siendo un espacio poco transitado fuera de los circuitos locales de senderismo.
Los Monegros, el desierto más singular de Europa
El Desierto de los Monegros es quizá el más conocido de estos paisajes, aunque no siempre comprendido en toda su dimensión. Se trata de una de las áreas semiáridas más extensas de Europa, con grandes planicies, tozales y una vegetación escasa adaptada a condiciones extremas. Su aspecto recuerda a las estepas y desiertos del oeste estadounidense, especialmente en los días de cielo despejado y viento seco.
Hoces del río Piedra, cañones inesperados
Más allá del imaginario desértico, la provincia también esconde formaciones abruptas como las Hoces del río Piedra. Cortados rocosos, caminos encajados y paisajes de fuerte contraste convierten este entorno en un lugar sorprendente, donde la sensación de aislamiento y la fuerza del relieve remiten a cañones propios de climas más extremos.
Sierra de Santo Domingo, vistas abiertas
Al norte de la provincia, la Sierra de Santo Domingo completa este recorrido por paisajes inesperados. Sus cumbres y crestas ofrecen panorámicas amplias sobre el prepirineo y el valle del Ebro, con una combinación de roca, bosque y espacio abierto que refuerza la sensación de estar en un territorio poco explorado.
Un patrimonio natural aún por descubrir
Estos enclaves demuestran que, a menos de una hora de Zaragoza, existen paisajes que poco tienen que envidiar a destinos internacionales mucho más lejanos. Su bajo nivel de masificación y su singularidad geológica los convierten en una opción atractiva para escapadas de un día, fotografía de paisaje o senderismo tranquilo.
Lejos de Arizona o Nevada, pero sorprendentemente cerca, la provincia de Zaragoza guarda escenarios que desafían la imagen convencional del territorio y que siguen esperando a ser descubiertos por el gran público.

