Podemos no adelanta futuras alianzas electorales en Aragón y consuma la ruptura con Andoni Corrales
El secretario de Organización estatal de Podemos, Pablo Fernández, ha reivindicado en Zaragoza el papel de su formación como fuerza transformadora, autónoma del PSOE y decidida a plantar cara a las políticas que considera "perjudiciales" del actual Gobierno autonómico liderado por Jorge Azcón.
Durante un acto celebrado con motivo de la reapertura de la antigua sede del partido en la capital aragonesa, Fernández ha asegurado que Podemos se encuentra en Aragón en un proceso de “fortalecimiento y crecimiento”, con el objetivo de construir una izquierda “en pie, valiente y decidida” frente a las medidas que —en su opinión— están deteriorando los servicios públicos y dificultando el acceso a derechos fundamentales como la vivienda.
El dirigente ha sido especialmente crítico con el enfoque del Ejecutivo autonómico, al que ha acusado de “menoscabar y privatizar” servicios esenciales. Asimismo, ha considerado "absolutamente insuficiente" la ley de vivienda que se tramitará próximamente en las Cortes de Aragón, argumentando que no contempla la declaración de zonas tensionadas y que “promueve la especulación”. En esta línea, ha defendido un modelo habitacional más ambicioso, especialmente orientado a garantizar el acceso de los jóvenes a un hogar.
Fernández también ha expresado su preocupación por el papel que el Gobierno de Azcón quiere otorgar a Aragón en el contexto militar estatal. “Pretenden convertir esta tierra en un hub militar, en medio de un régimen de guerra en el que nos ha metido el Partido Socialista, de la mano también del Partido Popular”, ha denunciado. Como alternativa, ha reivindicado una apuesta por la paz, por los derechos sociales y por el refuerzo del Estado del bienestar.
Acompañado por dirigentes como Juantxo Uralde, de Alianza Verde, y varios representantes autonómicos de Podemos, el secretario de Organización estatal ha insistido en que su partido tiene como objetivo preparar el terreno para ser decisivo en 2027. “Aragón no puede resistir más tiempo las políticas de la derecha”, ha subrayado, al tiempo que ha recordado que en la anterior legislatura Podemos fue “clave” para impulsar medidas sociales dentro del Gobierno de Javier Lambán.
SIN HABLARSE CON ANDONI CORRALES
Pese a su voluntad de consolidar el partido en la comunidad, Pablo Fernández no ha esquivado una de las cuestiones más delicadas en el presente de Podemos Aragón: la desconexión con su representación parlamentaria. El secretario de Organización estatal ha confirmado que la relación con el diputado autonómico Andoni Corrales sigue siendo prácticamente nula, sin contacto ni coordinación entre ambas partes.
Aunque ha admitido que lo deseable sería una mayor sintonía entre la estructura orgánica del partido y su representación institucional en las Cortes, Fernández ha minimizado el peso de este distanciamiento, subrayando que, en el contexto actual, la prioridad debe estar en el trabajo político cotidiano, en la calle y junto a los movimientos sociales. “Lo verdaderamente esencial es la labor organizativa, esa que se construye desde abajo, en los barrios, en las plazas, con la gente”, ha recalcado, dejando entrever que el foco del partido está más en reconstruir su músculo social que en las dinámicas del Parlamento autonómico.
El foco, ha recalcado, debe estar en "la política del día a día", en el contacto con barrios, plazas y movimientos sociales. Para Fernández, la prioridad ahora no es tanto el encaje institucional, sino “articular un movimiento por la paz, por la justicia social y contra la guerra”, especialmente en un contexto internacional que —ha señalado— requiere respuestas valientes desde lo local.
LAS POSIBLES ALIANZAS DE PODEMOS
Preguntado sobre posibles confluencias con otras fuerzas a la izquierda del PSOE, Fernández no ha concretado alianzas, pero sí ha subrayado la importancia de construir un espacio de izquierdas que defienda un modelo alternativo al actual: “una izquierda de la paz, de los derechos, que luche por la vivienda, por los servicios públicos, contra las macrogranjas y por un desarrollo justo”.
En su visión, Aragón tiene “inmensas posibilidades” que deben canalizarse a través de sectores alternativos al militarismo, apostando por un modelo económico que aproveche los recursos naturales, el talento joven y el potencial logístico de la comunidad. “Hace falta una izquierda que no se doblegue ante el PSOE, que tenga voz propia y que, si entra en el Gobierno, marque la diferencia”, ha concluido.

