El PSOE tocaría suelo en Aragón: las encuestas le dan el peor resultado histórico

Aragón no será una excepción. En Extremadura, Castilla y León y Andalucía, el PSOE se enfrenta a un escenario similar.
La ministra de Educación y Deportes y secretaria general del PSOE aragonés, Pilar Alegría./EP
La exministra de Educación y Deportes y secretaria general del PSOE aragonés, Pilar Alegría./EP

El calendario electoral ha terminado por colocar al PSOE ante un escenario que en el propio partido ya se describe sin rodeos: una derrota en cadena en las cuatro comunidades que acudirán a las urnas en los próximos meses. Con la dirección nacional bajo la sombra de los casos de corrupción que cercan a Moncloa y Ferraz, el desgaste se ha trasladado a los territorios y amenaza con dejar a los socialistas en sus peores registros históricos.

No es solo una cuestión de contexto. También pesan los nombres. Los candidatos elegidos por Pedro Sánchez para encabezar las batallas autonómicas —Miguel Ángel Gallardo, Pilar Alegría, Carlos Martínez y María Jesús Montero— llegan a la cita electoral con mochilas pesadas o con un nivel de conocimiento público limitado. Tres de ellos forman parte del núcleo duro del sanchismo y han quedado expuestos a polémicas recientes; el cuarto, Martínez, afronta el reto desde un perfil prácticamente desconocido fuera de Castilla y León.

Candidatos bajo presión

Cada candidatura arrastra su propio desgaste. Miguel Ángel Gallardo se enfrenta a una imputación y, si no hay cambios, se sentará en el banquillo en el mes de mayo. Pilar Alegría, hasta ahora ministra portavoz, ha sido señalada internamente por su respaldo sin fisuras a Francisco Salazar, acusado de comportamientos inaceptables dentro del partido.

En Andalucía, María Jesús Montero ha visto cómo uno de sus colaboradores más cercanos en la SEPI, Vicente Fernández, era detenido en los últimos días. En este contexto, el PSOE llega a las urnas agotado y sin margen para errores. El caso de Aragón es especialmente ilustrativo.

Aragón, laboratorio del desplome

Las encuestas dibujan un panorama demoledor para los socialistas aragoneses. Pilar Alegría, que dejó esta semana el Gobierno para encabezar la candidatura, firmaría el peor resultado de la historia del PSOE en la comunidad. Los sondeos le otorgan 18 escaños, cinco menos que los obtenidos por Javier Lambán en 2023, y un retroceso que llevaría al partido al sótano electoral.

Solo en 2015 se produjo un batacazo comparable, aunque entonces el contexto era distinto: Podemos, con Pablo Echenique, irrumpió con fuerza y logró 14 diputados, fragmentando el espacio de la izquierda. Esta vez, según el análisis interno, no hay factores externos que amortigüen la caída. El desgaste se atribuye directamente al descrédito nacional y a los escándalos que rodean al PSOE.

Eso sí, el porcentaje de voto previsto —en torno al 23,9%— sería superior al de aquel 2015, cuando los socialistas se quedaron en el 21,41%, un matiz que no cambia la lectura política del resultado.

Un patrón que se repite

Aragón no será una excepción. En Extremadura, Castilla y León y Andalucía, el PSOE se enfrenta a un escenario similar. Gallardo y Montero apuntan también a mínimos históricos, mientras que en Castilla y León la incógnita se centra en el rendimiento de Carlos Martínez y en si el PP necesitará o no el apoyo de Vox para gobernar. En cualquier caso, la opción de la izquierda aparece, a día de hoy, prácticamente descartada.

Alegría deja el Gobierno y fuerza cambios en Moncloa

La renuncia de Pilar Alegría a sus cargos ha abierto además la primera crisis de Gobierno del nuevo ciclo electoral. La ya exministra de Educación, Deporte y portavoz del Ejecutivo anunció su salida a través de la red social X, donde aseguró cerrar “cuatro años y medio” de etapa ministerial para iniciar “el camino más emocionante”, de regreso a Aragón.

Su marcha obliga a Pedro Sánchez a remodelar el Consejo de Ministros y a designar un nuevo rostro para la portavocía del Gobierno, en plena sucesión de citas con las urnas. Aunque legalmente Alegría podría haber permanecido en el cargo varias semanas más, optó por no apurar los plazos.

Un ciclo decisivo

El adelanto electoral en Aragón, anunciado por el presidente Jorge Azcón tras no lograr aprobar los Presupuestos, ha comprimido aún más un calendario ya asfixiante: Extremadura vota el 21 de diciembre, Aragón el 8 de febrero, Castilla y León el 15 de marzo y Andalucía cerrará el ciclo en primavera.

Cuatro elecciones en pocos meses que, según reconocen incluso en el entorno socialista, pueden suponer la estocada definitiva al sanchismo y marcar un antes y un después en el mapa político autonómico.

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