Tras los pasos de Pertegaz en Aragón: el rincón escondido de Teruel en el que nació

Aunque dejó su localidad natal con 9 años, nunca rompió su vínculo con Aragón.
Pertegaz visitió a celebridades como Ava Gardner, Jacqueline Kennedy o Audrey Hepburn / Pertegaz
Pertegaz visitió a celebridades como Ava Gardner, Jacqueline Kennedy o Audrey Hepburn / Pertegaz

Cuando se habla de Manuel Pertegaz, uno de los grandes nombres de la moda internacional, se tiende a pensar en las pasarelas de París, Nueva York o Milán. Sin embargo, el origen de este maestro de la costura está en un pequeño pueblo turolense de menos de 300 habitantes a orillas del río Mijares.

Aunque dejó Olba, su localidad natal en 1927, con solo nueve años, para trasladarse a Barcelona, nunca rompió su vínculo con Aragón"Su aragonesismo fue siempre evidente, así lo subrayaron periodistas de moda como María Pilar Comín y Pilar Narvión aunque muchos lo asociaran con Cataluña o Madrid por el lugar donde estaban sus talleres", señala Enrique Lafuente, diseñador aragonés.

Uno de los episodios más recordados de la relación de Pertegaz con Aragón fue la boda de Carmen Sevilla y Augusto Algueró, celebrada el 23 de febrero de 1961 en la Basílica del Pilar de Zaragoza. La actriz llevó un traje de novia diseñado por el turolense. Los novios se hospedaron en el Gran Hotel y ofrecieron un multitudinario banquete para más de 300 comensales en el Hostal del Ciervo de Bujaraloz, en Los Monegros.

Pocos años después, Pertegaz reforzó su conexión con Zaragoza a través de la Asociación Goya Internacional, presidida por el marqués de Roncali. Como recuerda Lafuente, "desde mediados de los sesenta, el modista colaboró activamente en el concurso de belleza Maja Internacional, celebrado en la Lonja como parte de las Fiestas de Primavera". Pertegaz diseñaba para la ganadora un traje inspirado en la figura de la maja goyesca y, en ocasiones, también los vestidos que lucían las aspirantes.

María Isabel Pérez, Maja Internacional. / Toni Bernad de 1975 (Colección de Enrique Lafuente)
María Isabel Pérez, Maja Internacional. / Toni Bernad de 1975 (Colección de Enrique Lafuente)

El 17 de mayo de 1969 estuvo presente como jurado en una gala conducida por Joaquín Prat, donde fue elegida como ganadora la británica Gillian Millar. Apenas un mes antes, Pertegaz había triunfado en Eurovisión al vestir a Salomé con un mono turquesa cuajado de canutillos de porcelana.

Un desfile histórico y el regreso a Olba

En mayo de 1970, Pertegaz protagonizó uno de los acontecimientos más relevantes para la moda en Teruel. El 21 de mayo presentó en el Parador Nacional de Teruel su colección primavera-verano, "con más de 100 modelos y ocho maniquíes llegadas desde Barcelona", detalla Lafuente.

El diseñador zaragozano cuenta que "tras el traje de novia, las modelos aparecieron vestidas con el traje popular aragonés, lo que desató una ovación del público". El salón, con más de 300 sillas, se llenó, y la recaudación fue destinada a la Asociación contra el Cáncer y ATADES-Teruel. 

Un día después, el 22 de mayo, regresó a Olba, su pueblo natal, para sellar su compromiso con Aragón mediante la creación de un taller artesanal. "El lazo con su tierra fue tan significativo que en 1973 le otorgaron la Cruz de Caballero de San Jorge, la máxima distinción de la Diputación de Teruel", explica Lafuente.

El legado de Pertegaz en la moda aragonesa

"Al tener una carrera profesional tan larga y exitosa, siempre fue un referente para los creadores y diseñadores", confiesa Lafuente. La también turolense Margarita Nuez lo tenía en "gran estima", y en Zaragoza, el costurero Antonio Marcén lo consideraba un referente. "Su disciplina, su perseverancia y su tozudez eran legendarias, muy aragonesas", apunta Lafuente.

Y, aunque salió muy joven de Olba, su vinculación con su pueblo natal fue continua durante toda su vida. "Sin duda, los colores, paisajes y arquitectura que vio en su niñez, le marcaron en su gusto por la artesanía popular", detalla. Además, fue pionero en España en el sistema de licencias vinculadas a un diseñador, expandiendo su marca a perfumes, calzado, bisutería, marroquinería o relojes. 

En 2018, la primera edición de la Aragón Fashion Week se organizó para conmemorar el centenario de su nacimiento, un homenaje que, en palabras de Lafuente, "subrayó hasta qué punto su nombre sigue siendo sinónimo de prestigio y orgullo para la moda aragonesa y española".

Olba, su pueblo natal

Olba es un pintoresco pueblo situado en la comarca Gúdar-Javalambre. Se encuentra a orillas del río Mijares y se caracteriza por sus barrios dispersos a lo largo del valle, que conservan los nombres de las familias que los poblaron hace siglos: los Ramones, los Villanuevas, los Giles o los Pertegaces. 

El entorno natural de Olba es uno de sus principales atractivos. Está ubicado dentro del Espacio Natural de los Estrechos del Río Mijares, lo que le otorga un paisaje de contrastes. Una de las paradas imprescindibles es la Fuente de la Salud, junto al antiguo acueducto árabe y el posterior acueducto del siglo XIX, a sus aguas se les atribuyen propiedades curativas.

El visitante que busque actividades al aire libre tiene en Olba varias opciones. Desde el sendero botánico, que parte del Puente de Carlos IV y recorre un tramo de vegetación autóctona entre chopos, carrascas y pinos, hasta otras rutas de senderismo que se adentran en el valle del Mijares. También merece la pena acercarse al Mirador Panorámico de las Hoces del Río Mijares.

Vista de Olba. / Turismo de Aragón
Vista de Olba. / Turismo de Aragón

La riqueza cultural de Olba también se refleja en sus construcciones. La iglesia de Santa Catalina, el Ayuntamiento o las ermitas que se levantaron entre los siglos XVII y XVIII forman parte de un patrimonio arquitectónico que se complementa con antiguos molinos y huertos todavía vinculados al río. Algunos de estos edificios han sido reconvertidos, como el molino del siglo XVII, que hoy funciona como albergue rural.

La visita a Olba se puede completar con excursiones a municipios cercanos. Mora de Rubielos, con su castillo, y Rubielos de Mora, uno de los pueblos más bonitos de España, son paradas obligatorias. Más al norte, Valdelinares sorprende por ser el municipio más alto de España. También en la zona, el monumental pino Escobón de Linares de Mora, con sus 400 años de historia.

Comentarios