¿Qué es la variante de Jaca y cuándo estará terminada? Los plazos para el fin del atasco del Pirineo
Jaca vive cada invierno (y muchos veranos) el mismo déjà vu: coches avanzando a tirones, travesías saturadas y un embudo que se nota en el centro. Esa escena tiene los días contados… aunque todavía habrá que armarse de paciencia.
El Ministerio de Transportes ha sacado a licitación por 153,6 millones de euros la variante de Jaca, una nueva autovía de 8,05 kilómetros que conectará la A-21 (Autovía de los Pirineos) con la A-23 (Mudéjar) y permitirá que el tráfico de medio y largo recorrido rodee la ciudad en lugar de atravesarla.
Qué es exactamente la variante de Jaca
Es, en la práctica, una “circunvalación” de alta capacidad: un nuevo tramo de autovía con dos calzadas, carriles de 3,5 metros, arcenes amplios y una mediana de ancho variable, diseñada para dar continuidad al gran eje pirenaico y evitar el paso obligado por las travesías N-330a y N-240 dentro del municipio.
La clave: cuando esté en servicio, buena parte de los vehículos que hoy cruzan Jaca “porque no hay otra” podrán desviarse directamente por la variante.
Por qué importa tanto (y qué cambia para Jaca)
El proyecto busca tres efectos muy concretos:
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Descongestionar el tráfico urbano (especialmente en picos de movilidad turística).
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Reducir ruido y molestias asociadas al paso continuo de vehículos por el casco urbano.
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Mejorar la seguridad vial al eliminar puntos conflictivos y cruces semaforizados típicos de travesía.
Además, también se ganará tiempo de viaje, al evitar tramos limitados a 50 km/h, intersecciones y pasos de peatones dentro de la ciudad.
Cómo será por dentro: enlaces, viaductos y un falso túnel
La variante no es solo “asfalto”. Incluye conexiones y grandes estructuras:
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Tres enlaces: Jaca Este, Jaca Norte y Jaca Oeste (para conectar urbanizaciones, accesos hacia Somport y carreteras como la N-240 y la A-2605).
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Tres viaductos, cinco pasos superiores y cinco inferiores.
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Un falso túnel de 200 metros en la zona del hospital y una pasarela peatonal.
En el paquete van también medidas ambientales: revegetación, corrección del “efecto barrera” (con mención al Camino de Santiago), vallado para fauna y pantallas/medidas contra el ruido.
La gran pregunta: ¿cuándo estará terminada?
Aquí está el matiz que más interesa a los conductores (y el que menos gusta): la licitación ya está en marcha, pero la obra no es rápida.
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El expediente de licitación recoge una duración de 54 meses (4 años y medio) para la ejecución.
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Y el calendario administrativo apunta a que, si todo avanza sin sobresaltos, el horizonte realista sitúa el final en torno a 2031, según publicaciones que ya manejan ese escenario.
En otras palabras: la variante es el principio del fin del atasco… pero no será inmediata. La fecha exacta dependerá de la adjudicación, el arranque de obra y el ritmo de ejecución una vez comenzados los trabajos.
Un “tapón” menos en el eje pirenaico
Transportes enmarca esta actuación dentro de un paquete de mejoras en la red viaria altoaragonesa, pensando en un corredor que conecte mejor el Pirineo con el resto de Aragón y con Navarra. La variante de Jaca es una pieza clave porque ataca el punto más visible para el ciudadano: el paso por el centro.