¿Por qué el proyecto Toro cambiará para siempre Figueruelas y su entorno?
La gigafactoría de baterías que Stellantis y CATL levantarán en Figueruelas transformará la economía, el empleo y el modelo energético de Aragón, con una inversión sin precedentes.
La aprobación del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA) ha dado vía libre al llamado proyecto Toro, con el que la joint venture Stellantis‑CATL construirá una de las mayores gigafactorías de baterías de Europa. Su implantación en Figueruelas y Pedrola, junto al actual complejo de Stellantis, supondrá una inversión de 4.100 millones de euros.
La planta se levantará en el polígono Entre Ríos y ocupará 367.000 metros cuadrados sobre una superficie total de 89 hectáreas, equivalente a unos 125 campos de fútbol. Las instalaciones incluirán la propia fábrica, áreas auxiliares, almacenes, zonas logísticas e infraestructuras de conexión. El cronograma fija el inicio de las obras en 2026, la producción en 2028 y la operatividad completa en 2030.
Más allá de su dimensión física, el proyecto representa un salto cualitativo para Aragón. Se espera la creación de más de 3.000 empleos directos y 8.500 indirectos. Además, CATL prevé trasladar más de 2.000 trabajadores cualificados desde China para la construcción y puesta en marcha. Este desembarco masivo ya ha activado planes específicos para garantizar su alojamiento, lo que supone un desafío sin precedentes para un municipio como Figueruelas, que cuenta con apenas 1.300 habitantes.
La gigafactoría también tendrá un potente impacto fiscal. Se estima que generará más de 1.200 millones de euros en ingresos públicos a través de IVA, Impuesto de Sociedades, IBI, cotizaciones sociales y tasas municipales y autonómicas. Su efecto sobre la economía aragonesa ya se compara con el que tuvo la llegada de General Motors hace décadas.
En cuanto al suministro energético, el proyecto ha obligado a planificar un despliegue renovable sin precedentes. La empresa Forestalia proyecta el desarrollo de 14 parques eólicos y 5 plantas fotovoltaicas para generar hasta 1.000 megavatios de energía limpia. Aunque estas instalaciones quedan fuera del PIGA, sí se contemplan las líneas de evacuación y la nueva subestación que abastecerán a la planta.
Además de la energía, el consumo de agua será elevado —unos 600.000 metros cúbicos anuales—, que se gestionarán mediante cuatro circuitos diferenciados: agua potable, industrial, de refrigeración y purga.
El Gobierno de Aragón ha contado en este macroproyecto con el apoyo del Ministerio de Industria, que ha destinado más de 265 millones en ayudas públicas a través del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado. Stellantis invertirá más de 1.500 millones en edificación y urbanización, y otros 1.800 millones en maquinaria y procesos productivos de última generación.
La magnitud del proyecto Toro, tanto en cifras como en implicaciones estratégicas, coloca a Aragón en el centro de la movilidad eléctrica europea. Figueruelas y su entorno ya no son una periferia industrial, sino el núcleo de una transformación histórica que reconfigura el empleo, la energía, el territorio y el modelo productivo aragonés.

