Raúl Rodrigo (EY): "Para China, Aragón va a seguir siendo un lugar donde mirar"
Aragón se encuentra a día de hoy en el punto de mira de las empresas a la hora de poner en marcha inversiones y grandes proyectos. Esta comunidad les hace la boca agua a los directivos de las compañías por su ubicación en el mapa y sus recursos naturales.
Se ha anunciado la llegada de 40.000 millones de euros y parece que esa cifra seguirá incrementándose. A pesar de ello, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un golpe sobre el tablero geopolítico con la imposición de aranceles a casi todo el globo, incluida la Unión Europea, por lo que Aragón no se libra de esta situación. Una cuestión ante la que el socio-director de EY Aragón, Raúl Rodrigo, se muestra cauto, aunque confía en el progreso de la comunidad a pesar del panorama internacional.
Pese a que las cifras económicas acompañan a Aragón, hay otros asuntos enquistados a nivel nacional que también preocupan a la comunidad gobernada por Jorge Azcón. La falta de vivienda para los ciudadanos, la fuga de talento a otras regiones y el empeoramiento del servicio sanitario son las principales piedras en el zapato sobre las que el Ejecutivo regional debe tomar cartas en el asunto.
Rodrigo recibe a HOY ARAGÓN en su despacho en Zaragoza para analizar la situación actual de la comunidad y ofrecer una mirada panorámica a los puntos clave de crecimiento de la región.
PREGUNTA: ¿Cómo ve el panorama económico en Aragón?
RESPUESTA: En Aragón, muy bien. Los datos son muy buenos: empleo, PIB, inversiones... y las previsiones son incluso mejores. Todos sabemos las inversiones que van a llegar a la comunidad, no solo de empresas extranjeras, sino también de empresas locales. Esto nos garantiza unos años de creación de empleo y riqueza. Tenemos que tener en mente que esto va a conllevar tensiones en los mercados laborales y de vivienda. Actualmente estamos en una posición muy buena en energía, pero habrá que ver si dentro de unos años la demanda empieza a ser tan alta por los centros de datos. Siempre intento mirar a medio plazo para no dejarnos deslumbrar por estas grandes noticias y así poder corregir con antelación las tensiones que puedan llegar en el futuro.
Van a llegar inversiones milmillonarias a Aragón... ¿Es oro todo lo que reluce?
Siempre es positivo que llegue inversión, y creo que aquí la parte en la que tenemos que ser cautelosos es que las inversiones extranjeras —esas decisiones de localizarse y deslocalizarse— se toman fuera del territorio. Por tanto, atienden menos a las singularidades o necesidades de la región, o a cuestiones de compromiso con ella. Además, hay que evitar acabar teniendo una dependencia excesiva de un único sector.
Grandes empresas como Stellantis, Amazon Web Services o Microsoft se van a instalar en la comunidad... ¿Esto servirá para atraer empresas y generar un efecto colateral?
Creo que sí. Recordemos toda la industria que se puso en marcha hace años con la llegada de General Motors. Va a ayudar a generar más tejido empresarial y, además, puede contribuir a vertebrar el territorio y reducir dependencias.
Todas ellas son empresas estadounidenses, pero puede haber un conflicto con la aparición de inversiones de China en la comunidad.
Mi impresión es que China tiene unas miras muy largas y una visión 2050. No creo que vaya a entrar en grandes conflictos con Estados Unidos ni a dejar de seguir creciendo y creando alianzas donde haya seguridad. Para China, Aragón es y seguirá siendo un lugar en el que fijarse. Si Estados Unidos pone las cosas difíciles con Europa, es fácil pensar que China cobrará más protagonismo.
Los centros de datos son otro de los temas más polémicos por el uso que harán del agua. ¿Cree que es positiva su llegada o hay letra pequeña?
Sería deseable que desde las instituciones se hiciese una labor divulgativa sobre ello.
El tema del mes está siendo la imposición de aranceles por parte de Trump... ¿Cómo puede afectar esto a Aragón, teniendo en cuenta que el sector primario exporta bastante a Estados Unidos?
Creo que al que más le puede afectar es al sector del vino. En cuanto al ganadero, los grandes grupos empresariales no están exportando grandes cantidades a Estados Unidos. En general, creo que España no está en la peor situación de Europa por las características de lo que exportamos. Nos va a hacer daño, sí, pero no estamos como Alemania o Italia.
Otro de los problemas que vive Aragón es que, a pesar de que llegan empresas, las personas que entran al mercado laboral se marchan a otras ciudades. ¿Cómo se puede afrontar esta fuga de talento?
Atraer y retener talento es una de las cuestiones más complicadas para las empresas. Es muy importante tener un proyecto que entusiasme a la gente. Una de las cosas que todavía está en nuestra mano es hacer atractiva la vivienda. Aunque estamos lejos de Madrid y Barcelona, hay zonas tensionadas. Somos una región con capacidad de construcción y rehabilitación.
¿Cree que hay demasiado alarmismo con este tema o tenemos que ser más cautos porque Trump puede cambiar de opinión?
Mi sensación es que estamos teniendo una gran capacidad de convivir con la incertidumbre. Los empresarios españoles lo están empezando a asumir con la necesidad de seguir hacia adelante.
¿El asunto de los aranceles puede hacer daño al sector logístico aragonés?
No debería tener un impacto muy significativo. La principal plataforma logística de Aragón es PLAZA, que distribuye principalmente para España y Europa.
¿De qué modo puede afectar la polarización política a la paz social de las empresas en Aragón?
La polarización política me preocupa muchísimo. A nivel institucional, ya hemos visto salidas de empresas de España por cuestiones aparentemente económicas, pero con un trasfondo político. También hemos visto desacuerdos entre patronales y sindicatos porque hay un sector político que está demonizando al empresarial, simplemente porque le beneficia políticamente.
¿Qué punto fuerte tiene Aragón respecto a otras comunidades?
Tenemos buena capacidad formativa y, por tanto, talento. Tenemos mucha energía renovable, territorio y una ubicación estratégica.
¿En qué aspecto puede mejorar Aragón y en qué está a la cola de otras comunidades autónomas?
En aspectos fiscales relacionados con la empresa familiar. Tenemos que ser más ambiciosos para asegurarnos de que ningún empresario aragonés se plantee invertir fuera por ser más sencillo. Hay que facilitar más la transmisión de empresas.
Para el sector empresarial también debe de ser complicado invertir en Aragón al ser una tierra tan dispersa, con grandes, medianas y pequeñas ciudades, y zonas tan despobladas.
Quien tiene interés lo tiene en un área próxima a Zaragoza. Creo que la dispersión complica mucho las inversiones y ahí es donde debe acudir el sector público. Siempre digo que el sector público tiene que estar donde el privado no puede atender.
¿En qué se debe focalizar Aragón en los próximos años para seguir creciendo?
La oferta académica tiene que responder con rapidez a los cambios en la demanda laboral. También es importante hacer un planteamiento claro y ordenado de los recursos energéticos disponibles y ver hasta dónde podemos llegar. Podemos hacer muy atractivo nuestro territorio con una buena gestión del precio de la vivienda.

