La ruta en coche más majestuosa de Aragón: 440 kilómetros para recorrer la historia del Reino

Una ruta escénica que une el Pirineo con la capital mudéjar en más de 400 kilómetros de paisajes, arte y patrimonio.
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La ruta en coche más majestuosa de Aragón: 440 kilómetros para recorrer la historia del Reino

Viajar sin prisas, disfrutar de la carretera y descubrir Aragón a tu ritmo. Esa es la esencia del Slow Driving. Entre las 16 rutas que propone el proyecto Slow Driving Aragón, una destaca por su valor histórico y paisajístico: la Ruta de los Reyes de Aragón, un recorrido de 440 kilómetros que atraviesa la comunidad de norte a sur siguiendo los pasos de los primeros monarcas aragoneses.

El trayecto puede realizarse en 5 o 6 etapas, con un tiempo estimado de conducción de 7 horas y 25 minutos, aunque el verdadero secreto está en hacerlo despacio, deteniéndose en cada parada.

De Somport a Jaca: el origen del Reino

La ruta comienza en el Puerto de Somport, a casi 1.700 metros de altitud, punto de entrada histórico del Reino de Aragón y del Camino de Santiago francés.

A pocos kilómetros se encuentra la monumental Estación Internacional de Canfranc, de aire palaciego y declarada Monumento Histórico-Artístico, una de las joyas modernistas de España.

Desde allí, el itinerario desciende hacia Jaca, la primera ciudad del Reino fundada por Sancho Ramírez. Su catedral románica —una de las más antiguas de España—, la Ciudadela y el Museo Diocesano componen una parada imprescindible para entender el origen del Aragón medieval.

Arte, castillos y montañas del prepirineo

El viaje continúa hacia el sur, pasando por Villanúa, Bernués, Anzánigo y Triste, antes de alcanzar el Embalse de la Peña y los espectaculares Mallos de Riglos, donde la naturaleza es puro arte.

En Bolea, la Colegiata de Santa María brilla como una joya del Renacimiento aragonés, mientras que el Castillo de Loarre, levantado entre los siglos XI y XII, se alza majestuoso sobre las sierras de Huesca como el castillo románico mejor conservado de Europa.

Zaragoza, corazón de la Corona de Aragón

La siguiente gran parada es Zaragoza, ciudad clave en la historia del Reino. Aquí los reyes juraban los fueros y se coronaban en la Catedral del Salvador (La Seo).

La visita a la Basílica del Pilar, el Palacio de la Aljafería y la Lonja renacentista completan una parada que combina historia, cultura y vida urbana.

Del vino de Cariñena a la ciudad amurallada de Daroca

A las afueras de la capital, la ruta pasa por Muel, célebre por su cerámica y por la ermita pintada por un joven Goya, y por Cariñena, una de las zonas vinícolas más antiguas de España.

El Mirador del Balcón de Encinacorba, en el puerto de Paniza, ofrece una panorámica espectacular antes de descender hacia Mainar y Daroca, ciudad amurallada y declarada Conjunto Histórico, donde el visitante puede pasear entre iglesias, torres y callejones medievales.

Las torres mudéjares de Teruel

La carretera sigue hacia el sur atravesando Báguena, Anento, Burbáguena, Luco de Jiloca, Calamocha y Monreal del Campo, para llegar finalmente a Teruel, la joya mudéjar de Aragón.

Sus torres de San Martín, El Salvador y San Pedro —junto con la catedral— son Patrimonio Mundial por la UNESCO. En el interior de la iglesia de San Pedro, el Mausoleo de los Amantes de Teruel pone el broche romántico a una ruta que combina historia, arte y sentimiento.

Muy cerca, en Sarrión, el viaje se despide entre aromas de trufa negra, otro de los tesoros gastronómicos de la tierra.

Datos prácticos de la ruta

  • Distancia total: 440 km
  • Duración estimada de conducción: 7 h 25 min
  • Etapas sugeridas: 5 – 6
  • Puntos destacados: Puerto de Somport, Estación de Canfranc, Jaca, Colegiata de Bolea, Castillo de Loarre, Zaragoza, Cariñena, Daroca, Teruel.
  • Mejor época: primavera y otoño.
  • Tipo de vía: carreteras secundarias con paisajes naturales, culturales y gastronómicos únicos.

El viaje más slow por Aragón

La Ruta de los Reyes de Aragón es una de las mejores maneras de descubrir la esencia del territorio: historia, naturaleza y autenticidad.

Cada parada es una lección viva del pasado y una oportunidad para disfrutar del presente. Porque en Aragón, el verdadero lujo está en viajar despacio, con los ojos bien abiertos y el corazón dispuesto a escuchar lo que cuenta cada piedra del camino.

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