Senderismo, escalada y aves rapaces: el secreto de la Sierra de Guara a 1 hora de Zaragoza
Los Mallos de Ligüerri, situados junto al embalse de Vadiello, en pleno Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, son uno de los paisajes más impresionantes y menos masificados de Aragón. Estas gigantescas moles de conglomerado, esculpidas por la erosión durante millones de años, ofrecen un escenario ideal para practicar senderismo, escalada y avistamiento de aves rapaces.
Aunque los Mallos de Riglos acaparan mayor fama, los de Ligüerri guardan un encanto especial para quienes buscan rutas auténticas, contacto directo con la montaña y paisajes únicos sin grandes aglomeraciones.
Una ruta circular entre ermitas, peñas y panorámicas
La excursión más recomendada en la zona es la ruta circular de 13,1 kilómetros que rodea el embalse de Vadiello y atraviesa varios puntos de interés histórico y natural. Con un desnivel positivo de 505 metros, está catalogada como de dificultad moderada y suele completarse en unas 4 horas y 45 minutos.
El recorrido permite descubrir ermitas como las de Santa Cruz, San Miguel, San Urbez, Fuensanta, San Gregorio y la Virgen de Fabana, vestigios que se esconden entre la vegetación y las rocas. El sendero, señalizado como S-7 dentro del Parque Natural, atraviesa parajes de gran belleza como el simbólico Huevo de San Cosme, una de las formaciones más icónicas de la Sierra de Guara.
La ascensión final a la Peña de San Cosme (1.052 metros) es opcional, pero ofrece una panorámica inigualable de toda la Hoya de Huesca. Eso sí, conviene tener experiencia en montaña, ya que cuenta con tramos expuestos y aéreos que requieren precaución.
Escalada en un entorno legendario
Las paredes verticales de los Mallos de Ligüerri también atraen a escaladores en busca de itinerarios menos transitados que los de Riglos. Sus agujas, como La Mitra o El Puro, representan un desafío exigente, reservado a quienes dominan la escalada tradicional.
Aunque la roca de conglomerado puede presentar zonas pulidas, la aventura de escalar en este entorno compensa con creces el esfuerzo, ofreciendo una experiencia de montaña auténtica y en un marco natural incomparable.
El reino de los buitres leonados
Otro de los grandes atractivos de la zona es la posibilidad de observar aves rapaces en su hábitat natural. Los cielos de Vadiello y Riglos son sobrevolados constantemente por buitres leonados, que encuentran en estas paredes un lugar privilegiado para anidar.
A su lado, también es posible avistar alimoches, águilas reales e incluso el emblemático quebrantahuesos, uno de los símbolos del Pirineo aragonés. El Mirador de los Buitres, cerca del Castillo de Marcuello, y el centro de interpretación ARCAZ en Riglos son puntos clave para disfrutar de este espectáculo natural.
Cómo llegar a los Mallos de Ligüerri
Los Mallos de Ligüerri se encuentran junto al embalse de Vadiello, a tan solo 25 kilómetros de Huesca (unos 35 minutos en coche).
Desde Zaragoza la distancia es de aproximadamente 105 kilómetros, lo que equivale a una hora y media en coche por la A-23 hasta Huesca y desde allí por la carretera local hacia Loporzano y el embalse de Vadiello.

