Wilson García, la voz de Venezuela que resiste en Zaragoza desde hace 13 años
A más de 7.000 kilómetros de Caracas, la palabra Venezuela se pronuncia estos días con un nudo en la garganta en Zaragoza. En bares, asociaciones y conversaciones privadas, la comunidad venezolana en Aragón —más de 4.000 personas— sigue con preocupación y expectación las últimas noticias de su país, marcado ahora por el estado de emergencia decretado tras los ataques registrados contra objetivos militares y aeroportuarios.
Desde la capital aragonesa, Wilson García, portavoz de la oposición venezolana en Aragón y presidente de la Asociación Civil Ibero Venezolana, intenta poner voz a una diáspora que vive el momento con sentimientos encontrados. “Se escribe Venezuela, pero se pronuncia libertad”, resumía hace unos días, en apenas siete palabras, lo que muchos sienten.
García habla con cautela. Su familia no está en Caracas, pero sí en el interior del país. “Con ellos casi no hablo de política. El régimen rastrea todo: WhatsApp, llamadas, redes sociales”, explicó hace unos días en declaraciones a los medios de comunicación. Desde Venezuela le trasladan miedo. Le advierten de la presencia de guerrillas urbanas, a las que define como “el brazo armado del chavismo”, y recomiendan no salir de casa por seguridad.
En busca de un transición real en Venezuela tras el fin de Maduro
La caída de Nicolás Maduro, detenidos él y su esposa tras la operación estadounidense, ha generado alivio, pero no calma. “Hoy podemos sentir satisfacción porque la cabeza de una organización criminal está entre rejas”, afirma García, aunque admite que el camino hasta una transición real aún es incierto.
Este domingo pasado, Wilson García formó parte del grupo de venezolanos que se reunió con el presidente de Aragón, Jorge Azcón, en un encuentro marcado por la preocupación humanitaria y el futuro político del país sudamericano. Desde Zaragoza, la comunidad observa con distancia y temor lo que pueda suceder hasta que se estabilice la situación.
La vida en la diáspora no apaga el compromiso. García lleva más de 20 años en Zaragoza y 13 dando la cara públicamente para “visibilizar la tragedia de Venezuela”. Cuando todo se normalice, asegura, su intención es volver: “Quiero ayudar a reconstruir el país”.
Pese al miedo, mira al futuro con optimismo. Habla de una “transición ordenada y pacífica”, de recuperar las instituciones y las libertades perdidas. Defiende que la ofensiva estadounidense ha sido “milimétrica” y dirigida solo a bases militares y zonas estratégicas, no a la población civil.
Mientras tanto, la presencia venezolana en Zaragoza sigue creciendo. Tras las elecciones que dieron a Edmundo González como presidente electo, la incertidumbre y la represión aceleraron la salida de ciudadanos. A día de hoy, el número de venezolanos empadronados ha pasado de 4.876 en 2024 a 6.032 en la actualidad.