643 empresas aragonesas operan en EE.UU.: así podría golpear a Aragón la amenaza comercial de Trump

Aragón exportó 251 millones a EE.UU. en 2025, con 643 empresas en ese mercado. La Cámara de Comercio pide calma pero admite la incertidumbre.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Reuters
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Reuters

Las palabras de Donald Trump el martes desde el Despacho Oval llegaron rápido a Zaragoza. "Vamos a cortar todo el comercio", dijo el presidente de Estados Unidos, molesto por la negativa de España a permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón en la operación contra Irán. Una amenaza lanzada junto al canciller alemán Friedrich Merz que en pocas horas encendió el debate en el tejido empresarial aragonés: ¿cuánto tiene que perder Aragón si esto va a más?

Los datos de la Cámara de Comercio de Zaragoza dan la medida exacta del problema. Las exportaciones aragonesas a Estados Unidos alcanzaron los 251 millones de euros en 2025, el 1,61% del total regional. Ese año, 643 empresas operaron en el mercado estadounidense, de las cuales 252 mantienen una actividad exportadora regular y continuada.

No es la mayor dependencia del mundo —el mercado europeo concentra el 77,39% de las ventas exteriores de Aragón—, pero tampoco es un dato menor. Estados Unidos es el cuarto socio comercial extraeuropeo de la comunidad, solo por detrás de Turquía, Marruecos y China. Y lo que es más relevante en este contexto: las exportaciones aragonesas a EE.UU. crecieron un 7,13% en 2025, en contra de la tendencia del conjunto de España, que retrocedió un 8%. Aragón llegaba a esta crisis en el mejor momento de su relación comercial con Washington.

Bienes de equipo, alimentación y química: los sectores más expuestos

¿Qué se juegan exactamente esas 643 empresas? Los bienes de equipo lideran las exportaciones aragonesas a Estados Unidos con un 43,89% del total. Les siguen la alimentación y bebidas (18,08%), las semimanufacturas —papel, vidrio, hierro, acero— (10,50%) y los productos químicos (10%). Todos con comportamiento favorable en 2025, lo que hace aún más incómodo el momento.

Por el lado de las importaciones, Aragón trajo de EE.UU. 198 millones de euros el año pasado. Las semimanufacturas dominan aquí con el 60% del total —principalmente materias primas plásticas—, seguidas por bienes de equipo como aeronaves y aparatos de precisión (26%). Una interdependencia que complica cualquier escenario de ruptura comercial abrupta: un embargo afectaría en las dos direcciones.

La Cámara de Comercio pide calma, pero no resta importancia

La reacción de la Cámara de Comercio de Zaragoza este miércoles fue de contención, aunque sin restar gravedad al momento. Según un comunicado oficial de la institución, "seguimos muy atentos para ver si esta amenaza se traducirá en medidas reales o si permanecerá en el plano retórico". Y añaden que, "basándonos en precedentes donde anuncios similares no tuvieron consecuencias prácticas, mantenemos la expectativa de que la situación no escale más allá de las declaraciones".

Eso sí, admiten que las palabras de Trump han abierto "una nueva etapa de incertidumbre para el sector exportador aragonés". Una frase que, leída entre líneas, dice bastante: la incertidumbre tiene coste aunque no haya medidas concretas. Las decisiones de inversión se posponen, los contratos se retrasan, los clientes americanos preguntan qué va a pasar. El daño reputacional y comercial puede comenzar antes de que se firme ningún arancel.

El escudo europeo: la política comercial es de Bruselas, no de Madrid

Un elemento clave en este debate es el marco legal. La Comisión Europea ha recordado esta semana que la Política Comercial Común es competencia exclusiva de la UE, que negocia en nombre de los 27 Estados miembros. Eso significa que Trump no puede imponer un embargo selectivo a España sin pasar por encima de los tratados vigentes con el conjunto de la Unión Europea.

La propia Cámara de Comercio zaragozana lo recoge en su comunicado: "El encaje legal de un hipotético embargo o sanciones carece de concreción". Bruselas, por su parte, ha reafirmado a España como "socio comercial fiable" y ha subrayado la necesidad de respetar los acuerdos en vigor. El Gobierno de Sánchez, en la misma línea, ha señalado que cualquier revisión de la relación comercial "deberá hacerse respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la UE y EE.UU."

Es, en definitiva, un cortafuegos jurídico que limita el margen de maniobra de Washington. Pero los cortafuegos legales no siempre apagan los incendios políticos, y las empresas aragonesas que trabajan con clientes o proveedores estadounidenses saben que la incertidumbre tiene vida propia, con independencia de lo que digan los tratados.

La Cámara de Comercio lo resume con una frase que condensa bien la posición del empresariado aragonés ante esta crisis: Estados Unidos "representa una oportunidad estratégica clave para la expansión de las empresas aragonesas". Perderla, aunque sea parcialmente, no sería un dato estadístico. Sería un golpe real para más de seiscientas empresas y sus trabajadores.

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