CaixaBank puja por ser el socio financiero de la nueva Romareda y la opción de Ibercaja pierde fuelle
Los ecos del entusiasmo por el nuevo estadio de La Romareda ya han sido recibidos por los gigantes financieros de España, dando pie a una pugna entre Ibercaja Banco y CaixaBank para tener un rol protagonista en este emblemático proyecto para Zaragoza y toda la comunidad aragonesa.
Ibercaja Banco, históricamente reconocido como el gran banco de la comunidad, ha sido propuesto para ser el cuarto socio en la financiación de la Nueva Romareda. Así lo detallan fuentes conocedoras de la operación a HOY ARAGÓN.
Eso sí, ser socio implica una aportación proporcional, el verdadero valor añadido que podría ofrecer Ibercaja Banco reside en las ventajas de financiación que podría otorgar. No obstante, fuentes cercanas a la operación señalan una actitud "bastante fría" por parte de la entidad.
Por otro lado, CaixaBank, una de las entidades financieras con más volumen de negocio a nivel nacional, ha mostrado un interés decidido en financiar el estadio. Su intención no es simplemente una apuesta por financiar una infraestructura icónica para la ciudad o ayudar al Real Zaragoza como entidad, sino que supone una estrategia clara para consolidar su presencia en Aragón y reforzar su influencia en el norte de España.

El banco catalán liderado por Gonzalo Gortázar ha cerrado el trimestre con unas ganancias acumuladas en los nueves meses de 2023 de 3.659 millones de euros, un 48,2% más con respecto al mismo periodo del año anterior y, además, un 16% más con respecto al beneficio que la entidad con sede en Valencia cosechó durante todo 2022.
Según ha reportado Caixabank, el grupo bancario sumó unos ingresos recurrentes de 11.128 millones de euros, lo que supone un alza de más del 34% con respecto a los primeros nueves meses de 2022.
Esta situación ha colocado a Ibercaja en una posición incómoda. La potencia financiera de CaixaBank, su capacidad de inversión y su reciente expansión, amenaza con eclipsar cualquier oferta que Ibercaja pueda presentar. Desde la entidad catalana no se ha querido hacer comentarios al respecto.
Sin embargo, este proyecto no es simplemente una cuestión de números. Es un símbolo de identidad para Zaragoza, y la participación de Ibercaja, una entidad profundamente arraigada en Aragón, tendría un significado especial. Tanto en el caso de sumarse a la operación como si al final no lo hace. Si desiste de entrar en la sociedad, fuentes consultadas aseguran que lanzaría un mensaje de "pérdida de liderazgo" en los grandes proyectos.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha confirmado que ya ha mantenido conversaciones con directivos de Ibercaja sobre la posibilidad de que se sumen al proyecto.
El hecho de que el Ayuntamiento ya haya establecido un diálogo sugiere la importancia que tiene para la ciudad que Ibercaja se implique. Pero la poca receptividad hace que los socios del proyecto, el Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno aragonés y el Real Zaragoza vean con más opciones la entrada de CaixaBank.
Con un presupuesto estimado de 140 millones de euros para el nuevo estadio, y compromisos de financiación directa ya adquiridos que rondan los 96 millones, la puerta sigue abierta para que una gran entidad financiera complete el monto restante.