La solución vasca al problema de la vivienda que Zaragoza debería mirar: construir nuevos pisos sobre tejados de edificios
El Gobierno Vasco ha anunciado una solución poco convencional para el problema de la vivienda que está generando debate en toda España: en 2028 comenzará a construir 189 apartamentos sobre los tejados de seis edificios públicos ya existentes y habitados en Vitoria, Bilbao, Leioa, Arrasate y Mutriku.
La fórmula es sencilla en teoría: edificios que hoy tienen seis plantas ganarán una o dos alturas adicionales en su cubierta, generando vivienda nueva sin consumir ni un metro cuadrado de suelo urbano. Los apartamentos, de unos 45 metros cuadrados, se destinarán a jóvenes en régimen de alquiler asequible y se construirán con estructuras ligeras de madera diseñadas para no requerir el refuerzo de la estructura existente.
Si el plan completo se ejecuta, el País Vasco podría añadir hasta 2.000 nuevos alojamientos aplicando este sistema sobre 65 edificios públicos de toda Euskadi. Una respuesta creativa a un problema que no tiene solución fácil: en 2007 se construían en Euskadi 15.000 viviendas al año; ahora se edifican apenas 5.000, y en la próxima década se prevé la creación de 100.000 nuevos hogares.
La pregunta que surge de forma natural al conocer esta iniciativa es directa: ¿podría aplicarse algo similar en Zaragoza?
El problema de vivienda en Zaragoza tiene los mismos ingredientes
Zaragoza comparte con las ciudades vascas varios de los factores que han llevado al Gobierno de Euskadi a buscar soluciones fuera del manual. El precio del alquiler en la capital aragonesa no ha dejado de subir en los últimos años. El acceso a la vivienda para los jóvenes es cada vez más complicado. El suelo disponible para nueva construcción en los barrios consolidados es escaso y caro. Y el parque público de vivienda de alquiler asequible es insuficiente para cubrir la demanda existente.
El modelo vasco no requiere suelo nuevo. Parte de edificios que ya existen, que ya tienen estructura y cimentación, y que simplemente ganan altura. La clave técnica está en las estructuras ligeras: el sistema de entramado de madera que utilizan los arquitectos vascos pesa lo suficientemente poco como para no obligar a reforzar los pilares y forjados del edificio original.
Qué tendría que pasar para que funcionara en Zaragoza
Aplicar este modelo en Zaragoza requeriría varias condiciones que no son triviales pero tampoco imposibles. En primer lugar, identificar edificios públicos con cubiertas aptas para el levante: bloques de vivienda protegida, equipamientos municipales o edificios de la SMAU con una antigüedad y estructura compatibles con la operación. En segundo lugar, voluntad política y capacidad de gestión por parte del Ayuntamiento o del Gobierno de Aragón para impulsar y financiar los proyectos. Y en tercero, un marco normativo urbanístico que permita este tipo de intervenciones, algo que en algunos municipios vascos ha requerido adaptaciones específicas.
Los vecinos de los edificios afectados son otro factor a considerar. En Euskadi, la propuesta no ha gustado a todos los residentes, que ven con recelo la perspectiva de obras en sus azoteas y nuevos vecinos encima. La gestión de esa resistencia vecinal es parte del trabajo político que cualquier administración que quisiera explorar este camino tendría que asumir.
Zaragoza lleva años buscando fórmulas para ampliar el parque público de vivienda sin el dinero ni el suelo suficientes para hacerlo por la vía convencional. El modelo vasco no es la solución a todos los problemas, pero demuestra que hay formas de pensar el problema de la vivienda que van más allá de construir nuevos bloques en suelo vacante. Aprovechar lo que ya existe, añadir donde hay margen y hacerlo con tecnología constructiva moderna y ligera es una idea que, al menos, merece que alguien en el Ayuntamiento de Zaragoza o en el Gobierno de Aragón se siente a estudiarla.
El País Vasco ya ha dado el paso. La pregunta es si Aragón está dispuesta a mirar hacia el norte y aprender.