El problema de la vivienda en España no se aplica en Zaragoza: precios incomparables
El problema de la vivienda del que se habla en los medios nacionales no es igual en todos los sitios. De hecho, la situación puede ser diametralmente opuesta al comparar una ciudad con otra. Un ejemplo es, por poner un ejemplo, Zamora, donde los precios, lejos de subir de precio, han bajado y hoy cuestan un 4% menos que hace 10 años. Aunque existen fenómenos compartidos en mayor o menor medida en todas las regiones, las diferencias pueden ser abismales.
Y en ese contexto, ¿en qué posición se encuentra Zaragoza? A pesar de ser una de las cinco mayores ciudades españolas, la evolución en el coste de la vivienda y la situación inmobiliaria es totalmente distinta a Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Málaga, que sí comparten características comunes.
En el estudio realizado por Fotocasa sobre la evolución del precio de los inmuebles en la última década se cifra en un 118,7% la subida que ha experimentado Madrid en dicho periodo, es decir, hoy los pisos valen más del doble de lo que lo hacían diez años atrás. Se trata del dato más llamativo de las grandes ciudades, seguido muy de cerca por Valencia, con un incremento del 102,9%.
Aunque en otro escalón, el resto de urbes siguen la misma tendencia alcista y, así, en Barcelona la subida en la última década ha sido de un 52,2%; y, en Sevilla, del 46,6%. Mención aparte merece Málaga, una de las zonas "de moda" de España, donde en 10 años el precio de la vivienda se ha disparado, nada menos, que un 153%.
Todas estas cifras contrastan significativamente con el caso de Zaragoza, donde el aumento experimentado en 10 años se limita a un 36,1%. A día de hoy, según el mismo estudio, el precio medio de un inmueble se sitúa en 180.626 euros. Incluso en ciudades cercanas, mucho más pequeñas, y con un peso industrial mucho menor, como es por ejemplo Pamplona, se observan precios mucho más altos. En este caso, el precio medio se eleva hasta los 243.694 euros, con un incremento del 51,2% en la última década.
Un oasis para la atracción de inversión
La singularidad de Zaragoza se fundamenta en su buen posicionamiento frente a los fenómenos que están contribuyendo a que el precio de la vivienda se dispare en otros lugares, y dicha singularidad hace de la capital aragonesa un oasis para la atracción de nuevas inversiones inmobiliarias.
En primer lugar, uno de los grandes problemas a los que se enfrentan la mayoría de las urbes es la falta de suelo, lo que no ocurre en Zaragoza. Con uno de los términos municipales más grandes de España, todavía quedan sectores muy importantes de suelo urbanizable. El mejor ejemplo es Arcosur, que se erige como la zona de mayor desarrollo de la ciudad, con capacidad para 22.815 viviendas. Actualmente, están proyectadas en torno a un tercio del total.
A Arcosur se suman otros puntos con actividad inmobiliaria. En los últimos años, Valdefierro ha experimentado un cambio drástico de su perfil industrial al puramente residencial, una progresión que continúa hoy en día junto con zonas adyacentes como Rosales del Canal. También hay que tener en cuenta que Parque Venecia todavía no ha desarrollado su segunda fase, con capacidad para un total de 1.115 nuevas viviendas. Asimismo, el desbloqueo de la Avenida Cataluña supone generar otra gran bolsa residencial en los próximos años.
Otra de las cuestiones que ahogan el mercado inmobiliario en otras urbes es su presión demográfica. En la última década, sin embargo, la población de Zaragoza se ha mantenido en unos niveles muy estables. En 2014, vivían en la capital aragonesa un total de 679.624 personas. En 2024, la población registrada fue de 686.986. Gracias a las inversiones anunciadas en los últimos meses de empresas y centros de datos que van a instalarse en la capital aragonesa, es previsible que la población aumente, lo que hace pensar que podría tener una influencia en la demanda de vivienda.
Por último, está la distorsión que se está produciendo en el mercado inmobiliario motivada por la irrupción de las viviendas vacacionales, que se han convertido en un verdadero problema principalmente en capitales como Madrid o Barcelona, o zonas de veraneo. En el caso de Zaragoza, si bien el aumento del turismo ha motivado la proliferación de las mismas, el número de estas se mantiene en valores asumibles, sin impactar de forma significativa en el precio medio de la vivienda.




