De cinco empleados a líder europeo: la visión empresarial de Enrique Villaverde (Megablok)
En 1997, en Zaragoza, cinco personas y una idea clara bastaron para poner en marcha una empresa que hoy juega en la primera división europea de su sector. Megablok nació como un proyecto familiar impulsado por José Antonio Villaverde, tras más de treinta años de experiencia en la fabricación de buzones y cajas fuertes.
Casi tres décadas después, aquella iniciativa se ha transformado en un grupo industrial con 80 trabajadores, presencia en más de 25 países y una clara apuesta por la digitalización, la personalización y la sostenibilidad.
Al frente del grupo está Enrique Villaverde Millán, director general y socio fundador. Tenía apenas 20 años cuando participó en la creación de la compañía y hoy, con más de 27 años de trayectoria empresarial, lidera una organización que integra cuatro empresas y factura en torno a 10 millones de euros anuales.
Su perfil combina conocimiento del producto, visión estratégica y formación directiva: PDD por IESE Business School y acreditación internacional en Consejos de Administración y Buen Gobierno por el Instituto de Gobernanza Empresarial.
Crecer escuchando al cliente
La historia de Megablok es, sobre todo, una historia de adaptación. En sus primeros años, la empresa se centró en la comercialización de taquillas, hasta que en 1999 dio el salto a la fabricación propia. El punto de inflexión llegó en 2005, con una fuerte inversión en diseño propio y en una línea industrial que permitió escalar el negocio.
“Lo que había en el mercado era sota, caballo y rey. Nosotros decidimos adaptarnos al cliente y ofrecerle muchas más opciones”, explicó Villaverde en una entrevista en la Cámara de Comercio. Esa filosofía marcó el crecimiento de la compañía. Megablok empezó a personalizar productos —colores corporativos, logotipos, configuraciones a medida— cuando el sector aún ofrecía soluciones estandarizadas.
El resultado fue una expansión sostenida, la ampliación de instalaciones en Cuarte y, posteriormente, la consolidación de su base industrial en Plaza, donde la compañía ha seguido creciendo y ampliando terrenos.
Industria 4.0 aplicada al mobiliario
Hoy, Megablok no se define solo como fabricante de taquillas, sino como proveedor de soluciones integrales para colectividades: vestuarios, consignas, armarios, bancos, separadores de duchas, lavanderías o espacios comunitarios. Pero el salto diferencial llega con su apuesta tecnológica.
Bajo el paraguas de Community Locker, la empresa ha desarrollado soluciones de taquillas inteligentes (smart lockers) que integran hardware, software, pasarelas de pago y gestión de datos en tiempo real. “La Industria 4.0 en Megablok empieza en la fábrica y termina en el usuario final”, resume Villaverde en la citada entrevista.
Sistemas con apertura mediante móvil, QR, huella dactilar o biometría; armarios cargadores para centros educativos; control remoto y asistencia 24 horas con chatbots multilingües.
No se trata de un único producto, sino de soluciones adaptadas a cada uso: desde consignas de equipaje hasta paquetería inteligente para empresas o control de accesos y herramientas en entornos industriales.
Flexibilidad industrial y sostenibilidad
Uno de los elementos diferenciales del grupo es su capacidad productiva flexible. Megablok cuenta con maquinaria especial que permite combinar materiales —metal y melamina— algo poco habitual en el sector por la necesidad de fábricas distintas. La creación de una zona propia de carpintería ha reforzado esa ventaja competitiva, permitiendo proyectos especiales y personalizados.
A ello se suma una estrategia clara de sostenibilidad, presente en el diseño de producto, la optimización de procesos y la reducción de la huella de carbono. “Nada se hace sin tener en cuenta este aspecto”, subraya su CEO.
Mirada internacional y cultura de mejora continua
Megablok exporta cerca del 20% de su producción, con Francia como uno de sus principales mercados, y participa de forma activa en ferias y misiones comerciales internacionales. Hoy es líder en volumen y gama de producto en España y se sitúa entre las cinco primeras empresas del sector en Europa.
Desde 1997, la compañía ha suministrado más de dos millones de unidades en todo el mundo. Un crecimiento que, según Villaverde, tiene una regla básica: “Lo peor que le puede pasar a una empresa es relajarse”. Por eso, la inversión en maquinaria, diseño, talento y tecnología sigue siendo constante.
Megablok es hoy el reflejo de una industria aragonesa que ha sabido evolucionar desde lo familiar a lo global, manteniendo un rasgo clave: escuchar al cliente y anticiparse a sus necesidades. Una combinación que explica por qué, casi treinta años después, aquel proyecto de cinco personas sigue creciendo sin perder su esencia.


