La increíble historia de Grupo Ágreda: viajes de incógnito a Alemania para negociar con Mercedes
En un mundo donde muchas empresas buscan a contrarreloj un propósito que las defina, el Grupo Ágreda puede presumir de haberlo llevado en el ADN desde 1927. Nació como un pequeño proyecto de transporte en la villa soriana de Ágreda y, casi cien años después, es un sólido grupo empresarial que toca ámbitos tan diversos como el transporte de viajeros, la automoción, la distribución de combustible, la movilidad sostenible y hasta el sector agroalimentario.
Su historia, ligada a Aragón desde sus orígenes, se ha conformado en línea con las épocas vividas, dejando tras de sí cientos de miles de viajeros transportados, una infinidad de coches vendidos y millones de repostajes de combustile. Pero, además, casi 100 años dan cabida para que se hayan producido situaciones inverosímiles que hoy ya se pueden contar.
Todo empezó con dos líneas de bus y un café con leche
Todo comenzó cuando Moisés Calvo, un visionario de su tiempo, adquirió dos líneas de autobús que unían Zaragoza con localidades cercanas como Daroca, Cariñena o La Almunia. Nacido en Ágreda en 1900, había sido hasta entonces revisor en la empresa de transportes Automóviles Moncayo, donde fue consciente de las mejoras que podían llevarse a cabo en un sector todavía muy rudimentario.
En la recién fundada Ágreda, la innovación no tardó en llegar: en una jugada comercial digna de estudio, incluyó en el precio del billete un café con leche para los viajeros. Una manera directa y creativa de fidelizar cuando aún no existía el término “experiencia de cliente”.
Pero Calvo no estuvo solo en este viaje inicial. Reunió a vecinos y amigos del Casino de Ágreda para sumar socios capitalistas que creyeran en el proyecto. Entre ellos estaba Acisclo Fernández Calvo, que ejercería como presidente de la compañía hasta 1969.
Diversificar antes de que fuera tendencia
Ya en 1930, apenas tres años después de su fundación, Ágreda Automóvil abrió su primer establecimiento en Zaragoza para la venta de accesorios, recambios y neumáticos Goodrich. Poco después, empezó a comercializar vehículos de las marcas De Dion Bouton e International. La diversificación estaba en el ADN de la empresa incluso antes de que se hablara de modelos de negocio híbridos.
La guerra y un pasaporte sin nombre para llegar a la Alemania nazi
Durante la Guerra Civil, la actividad se paralizó como en tantos sectores, pero hubo decisiones que marcaron para siempre la cultura corporativa de la empresa: mantener los sueldos de la plantilla, aún sin actividad, a costa de pedir créditos.
Y, además, conseguir en este lapso de actividad la representación oficial de Mercedes Benz: en un movimiento audaz de Moisés Calvo, que vio la importancia y crecimiento que tendría la movilidad individual, y quiso para su empresa al mejor proveedor de automóviles: los pioneros del mismo, la marca alemana de la estrella.
Pero esa gestión debió hacerla en un país dividido y en guerra, y viajando a otro donde gobernaba el régimen nacionalsocialista, por lo que para aquella aventura empresarial debió proveerse de un traductor de alemán y un pasaporte donde solo indicara “Mr. Calvo”, obviando su nombre de origen hebreo.
Esa firme apuesta por la marca germana, hoy ampliamente reconocida, y el empeño por asociarse con ella desde los inicios, llevaron a Moisés Calvo a ser presidente honorífico de Mercedes Benz España hasta su fallecimiento.
El compromiso social: una constante silenciosa
Tras la contienda, la compañía siguió creciendo, consolidando su actividad y mejorando las condiciones de vida de sus empleados. Desde la promoción de viviendas para sus trabajadores (algunas de ellas aún se conservan en la avenida de Valencia y la calle Burgos), hasta las colonias de verano en Ágreda para sus familias.
La discreción siempre ha sido otra de las señas de identidad del Grupo. Premios como “Empresa Modelo” o “Empresa Ejemplar” llegaron en los años 50, pero nunca fueron usados como bandera mediática. La filosofía siempre ha sido la de trabajar y dejar que los resultados hablen por sí solos, para desesperación –bromean internamente– de los responsables de comunicación.
La triple pata histórica: transporte, automoción y carburantes
En 1940 la empresa abrió su primera estación de servicio en la Avenida de Valencia, el germen de una red que hoy suma cinco en Zaragoza, una en Huesca, otra en Cuenca y una última en Rumanía. En paralelo, los autocares de Ágreda se convirtieron en la imagen más visible de la compañía en las carreteras aragonesas donde siguieron creciendo y vertebrando el territorio.
Por si fuera poco, en 1941, Moisés Calvo, junto a otros socios, promovió la creación de IDASA, empresa que durante décadas fue el importador de Mercedes Benz en España, así como presidente durante 21 años del Banco Zaragozano, luchando durante todo ese tiempo por su independencia, solvencia y expansión, sin olvidar nunca que debía mantener raíces y sede social en Zaragoza.
Con el paso de los años, Ágreda Automóvil se consolidó como uno de los grandes referentes de la automoción en Aragón. En 1958 abrió unas modernas instalaciones en la Gran Vía de Zaragoza, y en 1974 inició su expansión en La Bombarda, que culminaría años después con la actual sede en la Avenida Manuel Rodríguez Ayuso, inaugurada en 1998.
Aliados estratégicos y visión de largo plazo
Las alianzas han sido otra de sus constantes. Si claves han sido con Daimler-Benz o Repsol para dos de aquellas tres patas fundacionales. En 1992, Ágreda Automóvil se asoció con ALSA para crear ARATESA, la empresa que gestiona la conexión de autobús entre Madrid y Barcelona. Posteriormente, replicaron el modelo en CONDA (Compañía Navarra de Autobuses) y desde 2019 a través de Ágreda Bus todos sus servicios en tierras aragonesas. Estas uniones reflejan la filosofía de buscar siempre “los mejores compañeros de viaje”.
En los últimos años, la compañía ha seguido creciendo en su relación histórica con Mercedes Benz. La apertura de talleres en Monzón, la concesión de camiones en Lérida o el nacimiento de Star Madrid –el mayor concesionario de la estrella en España– son ejemplos claros. Además, la adquisición de Motor 2002 en Huesca, la integración de las filiales de Mercedes en Azuqueca de Henares y Torrejón de Ardoz, y la compra de JJ Truck en Pozuelo de Alarcón creando Auto LKW , han convertido al Grupo Ágreda en un operador clave a nivel nacional.
Nuevas áreas de negocio: neumáticos, movilidad eléctrica y más
La diversificación sigue siendo una brújula. La incorporación de Neumáticos Clavijo ha supuesto un refuerzo en el área de mantenimiento y servicios de taller, con ocho centros en Zaragoza y una potente red de distribución regional de neumáticos.
Pero si hay un campo donde el Grupo ha puesto foco en los últimos años es en la movilidad sostenible. Myrentgo, empresa especializada en consultoría y soluciones de movilidad eléctrica compartida, ha pasado de ser una desconocida interna a un actor relevante gracias a proyectos de impacto como el estudio de movilidad del entorno de la nueva Romareda de cara al Mundial de Fútbol.
La reciente creación de Ágreda Global Cars supone otro hito: por primera vez, el Grupo incorpora a su porfolio marcas asiáticas como Dongfeng y Xpeng, su ubicación: el Edificio San Lamberto, donde ya lucen los modelos eléctricos más punteros en tecnología.
Un grupo que también cultiva… y genera energía
Más allá del transporte y la automoción, Ágreda ha sabido invertir en otros sectores estratégicos. La gestión de su patrimonio inmobiliario se ha convertido actualmente en una de las divisiones más sólidas del Grupo. Además, su apuesta por el sector agroalimentario –con más de 400 hectáreas de almendros en Zaragoza y Huesca– y su implicación en proyectos de producción de hidrógeno verde en El Burgo de Ebro demuestran que la visión a largo plazo y el compromiso con la sostenibilidad son reales.
Camino al centenario… sin perder el rumbo
Excelencia en la gestión, fidelidad a sus valores y alianzas estratégicas. Esa parece ser la fórmula, sencilla pero eficaz, que ha llevado al Grupo Ágreda a estar a las puertas de su centenario. Una empresa con alma, como les gusta decir internamente. Una compañía que, sin hacer mucho ruido, ha sabido estar siempre en el lugar y el momento adecuados.
Y todo indica que el viaje… solo acaba de empezar.

