Treinta empleados de Majorel en Zaragoza, en el aire: el sindicato OSTA denuncia un ERE sin base real

El sindicato acusa a Majorel de basar los despidos en previsiones futuras y de externalizar servicios a Colombia para reducir costes

Treinta empleados del centro de trabajo que Majorel SP Solutions tiene en Zaragoza se enfrentan a la incertidumbre de un expediente de regulación de empleo que el sindicato OSTA ha calificado públicamente de injustificado. La empresa, especializada en servicios de atención al cliente, ha impulsado un ERE que afecta a 329 personas en toda España, y la sede zaragozana absorbe 30 de esos despidos previstos.

Las negociaciones entre la parte social y la dirección han comenzado, pero el sindicato aragonesista advierte de que, por el momento, las explicaciones ofrecidas por la empresa no son suficientes para avalar una medida de esta magnitud.

La noticia llega en un momento especialmente delicado para el sector de los call centers en Aragón. Hace apenas unas semanas, los 121 empleados que el banco online Wizink tenía en el parque empresarial de la Expo —a través de la empresa Zelenza CEX— perdieron su empleo al no ser asumidos por la nueva empresa adjudicataria del servicio. Dos golpes seguidos para un sector que ya arrastraba una situación de fragilidad estructural y que concentra en Zaragoza un número significativo de puestos de trabajo.

OSTA rechaza las causas alegadas por Majorel: "Se basan en previsiones, no en datos"

Esta semana se han celebrado dos reuniones entre la representación sindical y la dirección de Majorel en el marco de la negociación preceptiva del ERE. El análisis de la documentación aportada por la empresa ha centrado buena parte de los encuentros, pero el sindicato OSTA no ha salido satisfecho de ninguno de los dos.

Desde la organización sindical señalan que "seguimos constatando que no se justifican de manera suficiente las causas alegadas para la adopción de esta medida, en tanto que se apoyan fundamentalmente en previsiones o estimaciones futuras, y no en datos objetivos y consolidados que acrediten la necesidad real de los despidos". En la práctica, esto significa que OSTA considera que Majorel no ha demostrado con cifras concretas y verificables que los despidos sean imprescindibles para la viabilidad de la empresa.

El sindicato apunta además a otra cuestión que agrava el diagnóstico: la empresa combinaría la amortización de puestos con una externalización de servicios orientada a reducir costes, sin haber explicado con claridad cómo se están ejecutando estas decisiones ni cuál es su impacto real tanto en el empleo como en la calidad del servicio prestado.

La deslocalización a Colombia, en el centro del debate

Olga Gómez, asesora de OSTA en la mesa de negociación, ha puesto el dedo en la llaga al señalar un elemento que el sindicato considera determinante para entender lo que está pasando en el centro de Zaragoza. Según Gómez, "la bajada de llamadas en el servicio de LOWI no puede justificar la medida para aplicar el ERE en Zaragoza por cuanto esta situación coincide con la derivación de parte de la actividad a Teleperformance en Colombia, evidenciando decisiones empresariales de deslocalización".

Dicho de otro modo: OSTA sostiene que la caída de actividad en Zaragoza no es consecuencia de una menor demanda del servicio, sino de una decisión empresarial deliberada de trasladar parte del trabajo a un operador externo en Colombia, donde los costes laborales son notablemente inferiores. Si esa lectura es correcta, el ERE no respondería a una necesidad productiva real, sino a una estrategia de reducción de costes a costa del empleo en España.

Majorel, por su parte, defiende que la amortización de puestos es necesaria para mantener la competitividad, y argumenta que el ajuste pasa también por modificar los ratios de personal de estructura para adaptarlos a las necesidades reales de la operación. Este punto es otro de los que genera rechazo sindical: según OSTA, esa modificación supondría en varios casos un incremento de hasta el 20% en los ratios respecto a los actuales, lo que se traduciría en una mayor carga de trabajo para los empleados que permanezcan y en un deterioro evidente de las condiciones laborales y organizativas.

La próxima reunión, el 4 de marzo

El proceso de negociación no ha terminado. OSTA ha anunciado que seguirá analizando en profundidad la documentación aportada por la empresa y que defenderá alternativas que prioricen el mantenimiento del empleo y la estabilidad de la plantilla antes de aceptar cualquier acuerdo que implique despidos. La próxima reunión de la mesa negociadora está fijada para el 4 de marzo.

Los treinta trabajadores afectados en Zaragoza —empleados en su mayoría en servicios de atención telefónica— tendrán que esperar al menos hasta esa fecha para saber si la posición de la empresa evoluciona o si el enfrentamiento entre las partes se agudiza. En un sector donde la precariedad es endémica y donde los cambios de adjudicataria pueden dejar a cientos de personas en la calle de un día para otro, cada reunión de ese tipo de mesa cuenta.

El caso de Majorel se suma así a una lista de expedientes y conflictos laborales que en los últimos meses han tenido a Zaragoza como escenario. La ciudad concentra varios grandes centros de llamadas que dan empleo a miles de personas, muchas de ellas con contratos vinculados a servicios de grandes empresas nacionales que pueden cambiar de proveedor sin que los trabajadores tengan apenas capacidad de reacción.

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