La empresa con raíces en Zaragoza que perdía 6 millones al año acaba de volver a los beneficios
Nyesa Valores Corporación cierra 2025 con beneficios por primera vez desde 2021, apoyada en su área hotelera y el arrendamiento de naves industriales.
La inmobiliaria Nyesa Valores Corporación, empresa con orígenes en Zaragoza y domicilio fiscal en Madrid, ha cerrado 2025 con beneficios por primera vez en más de tres años. El resultado del ejercicio alcanzó los 329.988 euros, un giro radical respecto a los 5,94 millones de pérdidas registrados en 2024.
Detrás del cambio de tendencia hay una combinación de gestión hotelera mejorada, ingresos recurrentes por arrendamiento de naves industriales y una cifra de negocios que ha crecido con fuerza: 6,68 millones de euros en 2025, frente a los 4,59 millones del año anterior.
De los números rojos a los negros: qué ha cambiado
El retorno al beneficio no ha sido fruto de un golpe de suerte ni de una operación extraordinaria. Según la propia compañía, el resultado positivo se sustenta en dos pilares: la gestión y optimización del área hotelera del grupo y la consolidación de ingresos recurrentes procedentes del arrendamiento de naves industriales en el ámbito internacional.
Los ingresos de explotación crecieron un 45% respecto a 2024, hasta los 1,3 millones de euros. Un dato relevante porque los ingresos de explotación —a diferencia de la cifra de negocios— reflejan la capacidad real de la empresa para generar valor con su actividad ordinaria, sin extraordinarios que distorsionen la imagen.
Michel Lallement, consejero delegado de Nyesa, no oculta la satisfacción por el resultado: "Volver a beneficios no es solo un dato contable, es la confirmación de que la compañía está avanzando en la dirección correcta". Y añade: "Hemos consolidado el área inmobiliaria y estamos abriendo nuevas líneas de negocio que diversificarán nuestros ingresos. Este resultado es fruto de una gestión rigurosa y de una estrategia clara orientada a la estabilidad financiera".
Una declaración que, más allá del tono corporativo habitual, refleja algo concreto: Nyesa lleva años en un proceso de reestructuración exigente, con un convenio de acreedores activo que ha marcado el ritmo de sus decisiones. Volver a los beneficios en ese contexto tiene un significado distinto al de una empresa que simplemente atraviesa un mal año.
El convenio con los acreedores, en pie
Uno de los aspectos más relevantes del comunicado es precisamente ese: Nyesa "afronta con normalidad el calendario de pagos establecido en el marco del convenio que alcanzó con sus acreedores, cumpliendo con los compromisos adquiridos". En lenguaje empresarial, significa que la compañía está pagando lo que debe, cuando debe, sin incidencias.
Para una empresa que ha acumulado pérdidas durante más de tres ejercicios consecutivos, mantener esa disciplina financiera mientras se recupera la rentabilidad no es un dato menor. Es, de hecho, la condición necesaria para que la recuperación sea creíble y sostenida.
En esa línea, el Consejo de Administración, reunido el pasado 26 de febrero, aprobó convocar una Junta General Extraordinaria de Accionistas para someter a votación una ampliación de capital destinada a compensar hasta 5,3 millones de euros de créditos. La operación, según la compañía, "permitirá continuar avanzando en el proceso de saneamiento financiero mediante la cancelación de pasivos". Dicho de otro modo: convertir deuda en capital para aligerar el balance y mejorar la posición financiera de cara al futuro.
2026 arranca con 10 millones de financiación y una nueva línea de negocio
Si 2025 fue el año de la vuelta a los beneficios, 2026 apunta a ser el de la aceleración. Nyesa ha cerrado una alianza financiera con LDA Capital que permitirá a la compañía captar hasta 10 millones de euros, con una primera inyección de 600.000 euros en bonos convertibles en acciones como primer tramo del acuerdo. El objetivo declarado es "reforzar el balance, impulsar la expansión y acelerar nuevas líneas de negocio vinculadas a la sostenibilidad".
Una de esas nuevas líneas es Forest Makers by Sierra Nevada, un proyecto que la compañía ha anunciado recientemente y que apunta al negocio de la sostenibilidad y la gestión forestal. Los detalles son aún escasos, pero la dirección es coherente con una tendencia de mercado clara: los inversores y los clientes institucionales valoran cada vez más la integración de criterios ESG en la actividad empresarial, y el sector inmobiliario no es ajeno a esa presión.
Con raíces en Zaragoza, donde la compañía tiene parte de su historia y de su base de operaciones, Nyesa afronta esta nueva etapa con una hoja de ruta más despejada que en cualquier momento de los últimos tres años. Los números, por fin, acompañan.