El petróleo sube un 8% tras el ataque a Irán y los expertos avisan: la gasolina en España podría dispararse
El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sobre Irán el pasado sábado tiene consecuencias que van mucho más allá de Oriente Próximo. Este lunes, antes incluso de que abrieran las bolsas europeas, el precio del petróleo ya había subido más de un 8%.
El barril de Brent, referencia en Europa, se situaba en torno a los 79 dólares a primera hora de la mañana. El West Texas Intermediate, el crudo de referencia en Estados Unidos, avanzaba en paralelo hasta los 72 dólares. Para los consumidores españoles, y también para los aragoneses, esa subida tiene un nombre concreto: gasolina más cara.
El viernes, antes del ataque, el barril de Brent cerraba a 72,48 dólares. En pocas horas, el conflicto ha añadido más de seis dólares a ese precio. Y los expertos advierten de que esto puede ser solo el principio.
Por qué sube el petróleo si España no compra crudo iraní
La pregunta que muchos se hacen es lógica: si España y el resto de países europeos no importan directamente petróleo de Irán, ¿por qué les afecta lo que pase allí? La respuesta tiene que ver con cómo funciona el mercado global del crudo.
Irán es el tercer mayor productor de la OPEP y controla el 10% de las reservas mundiales de crudo. Entre el 80% y el 90% de lo que exporta va a China, no a Europa. Pero el petróleo se cotiza en mercados internacionales donde cualquier reducción de la oferta global dispara los precios para todos. Si la capacidad de producción iraní se ve afectada por el conflicto, el mercado reacciona de inmediato aunque el crudo iraní no llegue nunca a una refinería española.
Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, lo explica para EFE con claridad: una merma en la producción de Irán reduciría la oferta disponible en el mercado mundial y eso empujaría el precio hasta los 100 dólares el barril. Un nivel que supondría una subida de más del 37% respecto al cierre del viernes.
El escenario más temido: el bloqueo del estrecho de Ormuz
Hay un factor que los analistas vigilan con especial atención y que podría convertir una crisis en un desastre económico global: el estrecho de Ormuz. Por ese paso marítimo, situado entre Irán y la península arábiga, transita el 20% de toda la producción de petróleo del mundo. Si Irán decidiera bloquearlo como respuesta al ataque, el impacto sobre los mercados sería inmediato y brutal.
No sería la primera vez que esa amenaza aparece sobre la mesa en momentos de tensión con Teherán, aunque hasta ahora nunca se ha materializado. La posibilidad de que esta vez sea diferente, dado el alcance del ataque recibido, es lo que mantiene en alerta a los mercados este lunes.
Qué significa para el bolsillo de los españoles y los aragoneses
La cadena de efectos es directa. Petróleo más caro significa gasolina más cara en las estaciones de servicio. También significa costes logísticos más elevados para el transporte de mercancías, lo que acaba repercutiendo en el precio de los productos en los lineales de los supermercados. Y significa energía industrial más cara, con impacto en la producción y en el empleo.
Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía del IE University, advierte para EFE de un riesgo adicional que los economistas llaman efectos de segunda ronda: que la subida de precios derivada del encarecimiento del petróleo se instale de forma permanente en la economía aunque el precio del crudo baje después. Es decir, que los precios suban rápido y bajen despacio.
Para Aragón, una comunidad con un tejido industrial y logístico relevante y con una agricultura que depende del transporte para llegar a los mercados, el encarecimiento de la energía y el combustible tiene un impacto directo sobre sectores clave de la economía regional.
El riesgo para los tipos de interés
Más allá de la gasolina y los precios, algunos expertos apuntan a un efecto que afectaría de lleno a las hipotecas y al crédito. Si la inflación repunta de forma significativa por el encarecimiento del petróleo, los bancos centrales podrían verse presionados a revisar su política monetaria. En lugar de seguir bajando tipos o mantenerlos estables, podrían optar por subirlos para contener la escalada de precios.
Desde la firma de análisis IG señalan que un crudo caro eleva el coste del transporte, la energía industrial, la calefacción y la producción de plásticos, entre otros sectores. Una cadena de efectos que, si se prolonga en el tiempo, acabaría pesando sobre el crecimiento económico de toda Europa, incluida España.
La evolución del conflicto en las próximas horas y días marcará hasta dónde llega ese impacto. Por el momento, los mercados han dado su veredicto: el petróleo sube y la incertidumbre manda.

