El acceso a la vivienda entre los jóvenes se desploma: solo un tercio tiene casa en propiedad
Solo un tercio de los jóvenes españoles tiene vivienda en propiedad, frente al 70% de hace dos décadas, según un informe que alerta de una brecha generacional cada vez más profunda.
El acceso a la vivienda en propiedad entre los jóvenes españoles atraviesa su peor momento en dos décadas. Así lo revela el nuevo informe del Observatorio del Ahorro, elaborado por Fundación Mutualidad y Esade, que advierte de que solo un tercio de los hogares formados por personas de entre 29 y 40 años posee una vivienda propia, frente al 70% que lo lograba en 2002.
UNA TENDENCIA EN DESCENSO
El estudio, titulado Radiografía de la evolución del patrimonio de los hogares españoles: la dificultad del ahorro para las nuevas generaciones, constata una tendencia descendente y estructural que evidencia el creciente obstáculo que supone hoy acceder a una vivienda en propiedad. La entidad subraya que la situación de los jóvenes contrasta con la de las generaciones anteriores: nueve de cada diez mayores de 60 años pudieron comprar su vivienda en su juventud, un escenario que se antoja cada vez más lejano para las nuevas generaciones.
AHORRO Y PATRIMONIO ESTANCADOS
La falta de acceso a la vivienda tiene efectos directos sobre la capacidad de los jóvenes para generar patrimonio. El informe señala que, al no disponer de un inmueble, el ahorro se limita a las cuentas bancarias y pequeños activos financieros, reduciendo drásticamente su riqueza acumulada.
Según los datos del Observatorio, el patrimonio neto medio de los hogares jóvenes se sitúa por debajo de los 10.000 euros, mientras que el de las familias mayores de 60 años supera los 70.000 euros.
Además, la evolución de los ingresos ha sido especialmente desfavorable para este grupo: los menores de 30 años ganan hoy unos 400 euros mensuales menos que en 2008, lo que agrava la brecha intergeneracional y dificulta cualquier posibilidad de ahorro o inversión.
“UNA TRANSFERENCIA INTERGENERACIONAL NEGATIVA”
El estudio alerta de una “transferencia intergeneracional negativa”, en la que los jóvenes tienen menos recursos para formar familias, ahorrar o invertir, perpetuando la desigualdad social. Según el informe, el tradicional ciclo vital —acumular riqueza durante la etapa laboral y consumirla tras la jubilación— “se ha roto en España”.
En este contexto, la baja alfabetización financiera agrava el problema. Solo el 44% de la población adulta posee un nivel adecuado de conocimientos financieros, lo que limita la capacidad para gestionar el ahorro y planificar a largo plazo.
PROPUESTAS PARA FOMENTAR EL AHORRO
Ante este panorama, el Observatorio del Ahorro propone impulsar sistemas automáticos de ahorro y educación financiera que incentiven la acumulación de patrimonio desde edades tempranas. “Contar con una cartera patrimonial diversificada ayuda a mitigar la exposición a shocks económicos negativos”, sostiene el documento.
Entre las medidas sugeridas destacan los vehículos de ahorro con inscripción automática o cuentas con aportaciones periódicas, modelos ya implantados en otros países europeos con resultados positivos.
LLAMAMIENTO A LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
La directora general de la Fundación Mutualidad, Blanca Narváez, subraya que “a las nuevas generaciones no les resulta sencillo acumular riqueza ni acceder a la vivienda”, y reclama políticas públicas específicas que fortalezcan su capacidad de ahorro.
Por su parte, Teresa de la Villa Príes, técnica de Programas de la Fundación, aboga por “complementar el acceso a la vivienda con mecanismos de ahorro vinculados al empleo y programas de educación financiera activa”, especialmente en los momentos decisivos del ciclo vital.
El informe concluye que revertir esta tendencia exigirá una estrategia coordinada entre el sector público y privado. De lo contrario, advierte, España corre el riesgo de consolidar una brecha generacional irreversible, donde los jóvenes sean la primera generación en vivir peor que sus padres.

