Este es el segundo año de España sin ola de frío: el tercero puede ser devastador

Este invierno ha subido la temperatura de 1 a 3 grados por encima de la media. El cambio climático es el principal desencadenante. 
El cambio climático afecta a España con dos años consecutivos sin ola de frío / AZ

España podría despedir su segundo invierno consecutivo sin haber registrado una ola de frío, un hecho que los expertos en meteorología consideran inusual y que podría marcar el inicio de un cambio climático más acelerado en la región.

Según las previsiones meteorológicas de Meteored, el mes de febrero finalizará sin temperaturas extremadamente bajas, a pesar de la llegada de una masa ártica a Europa. Mientras el norte del continente afronta un drástico descenso térmico, en la Península Ibérica la entrada de borrascas atlánticas ha mantenido un clima templado. Este fenómeno impide que las temperaturas bajen de forma significativa y refleja una tendencia que podría repetirse en los próximos años.

¿POR QUÉ ESPAÑA EVITA LAS TEMPERATURAS EXTREMAS?

La ausencia de las olas de frío en España se debe a un patrón atmosférico cada vez más común: la predominancia de masas de aire cálidas provenientes del Atlántico y del suroeste. Estas condiciones generan episodios de lluvias moderadas, pero con temperaturas más suaves de lo habitual.

El investigador de Meteored, Samuel Biener, advierte que esta situación no solo se debe a factores estacionales, sino también al impacto del calentamiento global. En los últimos años, los inviernos en España han mostrado una reducción en la frecuencia e intensidad de las bajadas extremas de temperatura, contrastando con lo que sucedía hace décadas.

El experto subraya que no hay que confundir los fríos esporádicos del invierno con una verdadera ola de frío. De acuerdo con la definición de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), este fenómeno debe cumplir ciertos criterios: una duración mínima de tres días y temperaturas por debajo del 5% de los valores históricos en al menos un 10% de las estaciones meteorológicas del país. Hasta ahora, este invierno no ha cumplido esos requisitos.

CONSECUENCIAS PARA EL MEDIOAMBIENTE Y LA SOCIEDAD

Estas son algunas de las repercusiones ambientales y económicas que genera este problema:

  1. Menos nieve en las montañas: La escasez de frío ha provocado que las estaciones de esquí sufran una menor acumulación de nieve, afectando a un sector que depende de las bajas temperaturas para su actividad. Muchas estaciones han comenzado a diversificar su oferta con actividades alternativas para sobrevivir a la reducción de la temporada invernal.
  2. Impacto en la vegetación: Algunos ecosistemas dependen de periodos fríos para mantener su equilibrio. La alteración de los ciclos climáticos podría afectar a especies vegetales que necesitan temperaturas bajas para su desarrollo.
  3. Disponibilidad de agua en verano: La falta de nevadas también influye en la cantidad de agua disponible en los meses cálidos. Muchas zonas de montaña que dependen del deshielo podrían enfrentar problemas de abastecimiento durante el verano.

El especialista señala que, aunque estos inviernos sin olas de frío no son inéditos en la historia reciente, su aumento de frecuencia es preocupante. Si en 2026 tampoco se registra una ola de frío, estaríamos ante una situación sin precedentes en España.

¿UN FUTURO CADA VEZ MÁS CÁLIDO?

Las proyecciones climáticas indican que el cambio climático continuará alterando los patrones meteorológicos en España. Si bien el país ha tenido inviernos sin olas de frío en décadas anteriores, el hecho de que se repitan en un periodo tan corto es motivo de análisis y de preocupación.

Además, las temperaturas de este febrero se han situado entre 1 y 3 grados por encima de la media, lo que sugiere que este invierno podría posicionarse entre los más cálidos jamás registrados.

Samuel Biener se muestra realista respecto a los efectos del calentamiento global. Advierte que, aunque se tomaran medidas inmediatas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, los impactos climáticos seguirían notándose durante décadas.

El Acuerdo de París estableció un límite de 2 °C para evitar consecuencias drásticas, pero algunos expertos temen que ese umbral pueda superarse antes de lo previsto. De ser así, fenómenos meteorológicos extremos como sequías, olas de calor y grandes tormentas podrían volverse más frecuentes en España y en todo el mundo.

La pregunta que muchos se hacen es si este es el nuevo clima del país o si aún queda margen para revertir la tendencia. Lo que está claro es que la ausencia de olas de frío en España podría convertirse en la nueva normalidad.

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