Sánchez reconoce que el diálogo con Junts está roto y lanza un decreto para resucitar la legislatura

El reconocimiento público de errores ha sorprendido dentro del propio PSOE.

Pedro Sánchez ha dejado de envolver el mensaje. Tras semanas admitiendo que el diálogo con Junts estaba “tenso”, el presidente ha reconocido por primera vez que las conversaciones están “rotas” y que la legislatura atraviesa un punto muerto. Con los siete diputados posconvergentes fuera de la ecuación, el Gobierno carece de mayoría para sacar adelante iniciativas básicas. En este contexto, Moncloa ha decidido mover ficha: el Consejo de Ministros aprobará este martes un decreto con varias de las medidas comprometidas con Junts y cuyo retraso desencadenó la ruptura con Carles Puigdemont.

Sánchez se pliega y asume "incumplimientos"

El presidente ha explicado la estrategia en entrevistas en RAC1 y La 2, donde asumió “incumplimientos” y “retrasos” en la aplicación de acuerdos con Junts. La pieza central es un decreto con dos medidas prioritarias para el partido de Puigdemont. La primera permitirá flexibilizar las inversiones financieramente sostenibles de los ayuntamientos, otorgando a los alcaldes más margen para destinar superávits a vivienda, agua o equipamientos esenciales, sin las restricciones habituales de Hacienda. Es una reivindicación histórica del municipalismo catalán.

La segunda medida responde a la demanda de la patronal catalana: ampliar el plazo para la digitalización obligatoria de los procesos de facturación, un compromiso que Economía había intentado aplazar por motivos técnicos. A estas dos iniciativas se sumará próximamente una línea de ayudas a propietarios ante impagos en alquileres a jóvenes y familias vulnerables.

El reconocimiento público de errores ha sorprendido dentro del propio PSOE. Hasta ahora, Moncloa defendía que los compromisos con Junts “se estaban cumpliendo”. Pero la caída de la senda de estabilidad fiscal —clave para presentar los Presupuestos— evidenció que la legislatura estaba bloqueada.

El contrapeso de Junts en el Gobierno

En el trasfondo, Junts ha demostrado que está dispuesto a tensionar cada votación para calibrar su influencia, desde la reforma del Reglamento del Congreso hasta la ley de amnistía o la senda fiscal. El Gobierno interpreta esta actitud como un recordatorio de que la legislatura depende de un equilibro frágil.

Sánchez insiste en que el Ejecutivo “no desistirá” y que el objetivo sigue siendo “culminar la normalización” en Cataluña, en un momento marcado por la pugna entre PSC, ERC y Junts por capitalizar el desgaste del Gobierno central.

La otra gran carpeta es la reforma de la financiación autonómica, donde Sánchez admite que reconocer singularidades fiscales a Cataluña es “comprometido” y difícil de materializar por la resistencia interna en Hacienda.

El decreto que se aprueba este martes pretende demostrar movimiento y reabrir puentes. Pero, sin Junts, gobernar más allá de la gestión ordinaria sigue siendo tan complejo como al inicio de la legislatura.

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