Lo que no se ve dentro del Real Zaragoza: charlas constantes, autocrítica y un objetivo común
El vestuario del Real Zaragoza vive estos días en una especie de punto intermedio entre la angustia y la fe. Nadie niega la realidad de la tabla –el equipo está donde no quería estar–, pero tampoco se respira un ambiente de derrota. Al menos, así lo transmite Pablo Insua, una de las voces más respetadas del vestuario, que ha puesto palabras a lo que se cuece puertas adentro: “Veo al equipo muy vivo y con ganas”.
No es una frase hecha. Los jugadores saben que la situación es límite y que el margen de error se ha estrechado al máximo. Pero también sienten que el equipo, desde la llegada de Rubén Sellés, ha cambiado de piel futbolística, aunque el marcador todavía no lo refleje.
Un vestuario que mira al suelo… y al frente
“Estamos en una situación que no queríamos estar”, reconoce Insua, sin paños calientes. La plantilla es consciente de que hablar de objetivos a medio plazo suena casi a ciencia ficción cuando falta algo tan básico como ganar. Por eso, el central insiste en una idea que en el vestuario se ha convertido en mantra: partido a partido, casi día a día.
“Es un reto importante, pero para nada imposible. Si pensamos a largo plazo nos equivocamos. Necesitamos sumar ya, pero hay que buscar la primera victoria para encadenar buenos resultados”, explica. El ambiente, más que de resignación, es de tensión sostenida: nadie se fía, nadie se relaja y todo el mundo sabe que el próximo encuentro puede marcar el tono emocional de las próximas semanas.
En lo anímico, el vestuario camina sobre una cuerda fina: “Si entran las dudas no llegará esa primera victoria”, admite Insua. De ahí que el mensaje interno vaya muy alineado con lo que se dice hacia fuera: cabeza fría, trabajo, cero dramatismos de puertas adentro y máxima responsabilidad en el césped.
El efecto Sellés: mejor juego, mismas urgencias
El cambio en el banquillo ha supuesto también un cambio de energía en el vestuario. Insua lo verbaliza con claridad: “El nuevo entrenador te cambia la dinámica. El equipo se percibe de otra manera y tiene otra sensación”.
Los futbolistas sienten que han dado un paso adelante en competitividad y plan de juego, algo que se ha visto en los dos primeros partidos de la era Sellés. “El equipo compitió muy bien estos dos partidos. Lo que estamos haciendo no nos está llegando, pero es la línea a seguir”, resume el central.
En el día a día, el mensaje del técnico valenciano cala: intensidad en cada entrenamiento, foco en los detalles y construcción de una identidad reconocible. Pero el propio vestuario sabe que, sin victorias, todo eso se tambalea. Por eso Insua pone el foco en un punto clave: necesitan un triunfo que funcione como liberación psicológica.
“Cuando sumas rachas de partidos sin ganar puede pesar. No juegas con la confianza que tienen otros equipos con más puntos. Cuando consigamos esa victoria habrá otra liberación”, admite. En otras palabras: el equipo siente que está cerca… pero el fútbol no espera.
Una plantilla tocada, pero no rota
De puertas para fuera se habla de presión, de ansiedad, de la exigencia de la grada y del ruido que siempre rodea al Real Zaragoza. De puertas para dentro, Insua dibuja un escenario distinto: “De puertas para dentro hay un grupo muy unido en todos los sentidos y es la base para obtener buenos resultados”.
La directiva, según explica, traslada apoyo… y exigencia: “Siempre muestran esa confianza y ánimo. Como es lógico, nos exigen”. En el vestuario se asume que la camiseta pesa, que la historia obliga y que el contexto no es sencillo, pero también que el grupo está alineado. No hay discursos derrotistas, ni fracturas internas, ni mensajes cruzados.
Uno de los puntos que más trabajan es la gestión de los golpes emocionales dentro del partido: encajar un gol, ir por detrás en el marcador, sentir que todo el esfuerzo se va al traste por un error puntual. “Cuando se nos ponen por delante, a nivel mental nos cuesta afrontar esas situaciones. En muchas situaciones concedemos más de lo que deberíamos”, reconoce.
Los deberes pendientes: portería a cero y pegada
En el terreno de juego, el sentimiento general en el vestuario es que el equipo hace cosas bien… pero no las suficientes. Y, sobre todo, no en las áreas. Insua lo resume sin rodeos: “Ojalá pudiéramos dejar más la portería a cero. No es solo cosa del defensa defender ni de los delanteros meter goles”.
El Real Zaragoza, según se percibe dentro, no está siendo superado en juego, pero sí penalizado al máximo por sus errores atrás y su falta de precisión arriba. “Los partidos siempre te dan opciones de remontar o empatar. Somos conscientes de ello y esperemos que se vea una mejoría en eso”, apunta el central.
El mensaje interno es de responsabilidad compartida. No se señala a nadie, no se personaliza en una línea concreta. Se habla de bloque, de equipo, de once y de plantilla. Y eso, en un contexto tan delicado, es una de las pocas buenas noticias: no hay búsqueda de culpables, hay búsqueda de soluciones.
Blindarse por dentro para resistir por fuera
Insua, con experiencia en situaciones complicadas a lo largo de su carrera, tiene claro qué necesita el vestuario para no hundirse: protegerse del ruido. “Sobre todo es no darle demasiadas vueltas a la situación. Centrarte en dar lo máximo y abstraerte de lo de fuera”, explica.
Es el discurso que se repite en el vestuario: que cada uno se concentre en lo que puede controlar –su trabajo diario, su preparación, su rendimiento en el partido– y que las conclusiones vengan después. “La gente que se centre en lo que tiene que hacer y prepararse de la mejor manera para el partido. A partir de ahí un día ganas y otro pierdes. Todos sabemos la situación que estamos pero debemos abstenernos de todo eso”.

