El momento más duro de Esnáider (Real Zaragoza): la confesión que paraliza a Pedrerol
La entrevista avanzaba entre recuerdos de vestuario, goles y camisetas históricas cuando el tono cambió por completo. Juan Eduardo Esnáider dejó el fútbol a un lado y colocó la conversación en otro terreno, mucho más íntimo y doloroso. En El Chiringuito, el exdelantero del Real Zaragoza, Real Madrid o Atlético de Madrid habló del episodio que marcó su vida para siempre: la muerte de su hijo, con solo 17 años.
Fue Josep Pedrerol quien abrió la puerta al tema con una frase directa: “La vida ha sido en ocasiones dura contigo. Perdiste a un hijo con 17 años”. Esnáider no esquivó la pregunta. Al contrario, respondió con una crudeza serena, sin artificios. “Eso es duro. Lo demás… son boludeces. Eso es lo único verdaderamente duro de la vida”, afirmó, dejando claro que nada en su carrera profesional puede compararse con aquella pérdida.
El exfutbolista explicó que su hijo militaba en las categorías inferiores del Getafe. Lo recordó con una mezcla de ternura y humor, describiéndolo como un chico querido por todos, aunque lejos de destacar por su talento deportivo. “Lo hacía bien, pero era horrible jugando al fútbol, era muy malo… y aun así jugaba. Era defensor, no sé qué le veían, pero lo seguían fichando”, relató entre sonrisas contenidas. “Era un gran niño, una maravilla. Lo extraño mucho”.
La conversación se volvió aún más dura cuando Esnáider situó la fecha exacta de la tragedia. Su hijo falleció el 25 de diciembre de 2012. Navidad. Un día que, desde entonces, perdió cualquier significado festivo para él. “Falleció el Día de Navidad, imagínate. No hay día de Navidad para mí. Todos los días son duros”, confesó. Explicó que el dolor no sigue un calendario y que cada jornada depende del ánimo con el que se despierte, de las fuerzas con las que afronte lo que tiene por delante.
Lejos de esconder el sufrimiento, Esnáider reivindicó hablar del dolor como una forma de resistencia. “Nunca te recuperas de una situación así, y está bien decirlo”, aseguró. Subrayó también la importancia del apoyo mutuo con su pareja, de no callarse, de llorar cuando hace falta. “Si tenemos que llorar, lloramos”, dijo.
Un testimonio que trascendió el fútbol y convirtió el plató en un espacio de silencio y respeto. Porque, como dejó claro Esnáider, hay derrotas que no se olvidan nunca y victorias que ya no importan.


