Muere Manolo Villanova a los 83 años: una leyenda del Real Zaragoza

El fútbol aragonés llora la muerte de Manolo Villanova, histórico entrenador del Real Zaragoza y figura clave en la formación de generaciones de jugadores en Aragón.

Manolo Villanova ./ Real Zaragoza
Manolo Villanova ./ Real Zaragoza

Manolo Villanova, una de las figuras más relevantes del fútbol aragonés y zaragozano, ha fallecido a los 83 años, dejando tras de sí una trayectoria que marcó a varias generaciones de jugadores, técnicos y aficionados. Su vida estuvo ligada al deporte desde múltiples facetas: como portero, entrenador y formador, siempre con una profunda vinculación a la Real Zaragoza.

Un referente dentro y fuera del campo

Nacido en Zaragoza en 1942, Villanova desarrolló una sólida carrera como guardameta en clubes como el RCD Mallorca, el Real Betis y, finalmente, el Real Zaragoza, donde jugó en los años setenta. Tras su etapa como futbolista, inició un largo recorrido como entrenador que lo llevó a dirigir al Deportivo Aragón, al primer equipo zaragocista en varias etapas y a entidades como Hércules, UD Salamanca, SD Huesca, Mallorca o Recreativo.

Su labor en la formación de nuevos talentos fue especialmente reconocida. Desde la Ciudad Deportiva, contribuyó durante décadas a forjar jugadores y a transmitir una manera de entender el fútbol basada en la disciplina, el esfuerzo y el arraigo al club.

Un homenaje en vida a una trayectoria ejemplar

El pasado verano, Villanova recibió la insignia de oro y brillantes del Real Zaragoza, un reconocimiento reservado a figuras esenciales en la historia del club. Aquel acto, celebrado ante familiares y aficionados, puso en valor su contribución al desarrollo del zaragocismo moderno y su papel como mentor dentro de la estructura deportiva.

Una pérdida que conmueve al fútbol aragonés

La noticia de su fallecimiento ha generado una profunda consternación en el deporte aragonés. Jugadores, técnicos y entidades han expresado su pesar y han recordado a Villanova como un profesional íntegro, cercano y profundamente comprometido con su tierra y con el fútbol.

Su figura queda ahora grabada en la memoria colectiva como la de un hombre que dedicó toda una vida a su pasión y que dejó una huella imborrable en el Real Zaragoza y en el fútbol regional.

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