El Real Zaragoza culmina una remontada épica para aferrarse a la salvación (1-2)
El Real Zaragoza visitaba al Eibar con la intención de sumar su segundo triunfo consecutivo. No sabía todo lo que iba a suceder, con una actuación arbitral muy cuestionable y una remontada que quedará grabada como una de las más épicas de su historia reciente. Aguantó, resistió y consiguió el botín más preciado. El que no se había llevado ninguno de los siete equipos que habían visitado Ipurua hasta la fecha. Una victoria que refuerza a un Sellés que se embarcó en el trabajo más difícil de su carrera y que poco a poco consigue sacar con nota.
Comenzó mandando el Real Zaragoza, que trató de llevar la iniciativa como lo hizo en el último partido ante la SD Huesca. Se hizo con la posesión y obligó correr a un Eibar al que le gusta hacerlo con la pelota y no sin ella. Sin ocasiones claras se fue rehaciendo el Eibar, que comenzó a amenazar el área zaragocista.
El primer contratiempo llegaría en forma de lesión. Antes de cumplirse los 20 minutos de juego, Insua tenía que echarse al suelo aquejado de molestias en el gemelo, obligando a Sellés a introducir a Gomes junto a Saidu, que había visto la amarilla minutos antes. Las malas noticias nunca llegan solas y apenas dos minutos después llegaría el segundo revés. Valery tocaría el balón con la mano en el área y Andrés Fuentes señalaría un penalti que Andrada le detendría a Bautista, mandando el balón al córner.
Entre el éxtasis y la celebración en el césped, Sellés se desgañitaba en la banda para que sus futbolistas dejaran defendieran con la tensión suficiente el saque de esquina. No lo hicieron y Peru Nolaskoain remataba a placer para poner el primer gol en el marcador. Golpe durísimo y demasiado castigo en apenas 5 minutos para un Real Zaragoza que había hecho un buen inicio.
No hay dos sin tres. Apenas un minuto más tarde, el Real Zaragoza se quedaba con 10 jugadores por una falta de Saidu, totalmente fuera del partido y que se jugó una entrada a la desesperada para evitar una ocasión de gol del Eibar.
Cuando el Real Zaragoza parecía noqueado, la suerte esta vez le sonrió. Cubero estiraba el brazo para evitar el remate de Pomares. El colegiado, valiente para expulsar a Saidu, pecó de cobarde para enseñarle la segunda amarila al lateral del Eibar. Con 11 pero con el empate en el marcador tras el gol de Soberón desde el punto fatídico. Al Real Zaragoza no le quedaría otra que resistir, aguantar el chaparrón y esperar al paso por vestuarios para recomponerse. Lo hizo a través de un Andrada que se vistió de héroe con varias paradas de mérito.
Una segunda mitad de resistencia con premio
No quiso correr riesgos Beñat San José, consciente de la polémica generada por la actuación arbitral en el primer tiempo. Sustituyó a tres de los cuatro futbolistas que habían visto la amarilla y quiso así agitar el partido desde su dirección. Aguantó un cuarto de hora el Real Zaragoza, pero poco a poco el Eibar comenzó a ganar terreno ante un equipo físicamente agotado.
Alkain perdonó una ocasión clamorosa, rematando a portería vacía desde el interior del área. Pero la mandó alta. Tan incomprensible como la validez de esa acción, precedida por un manotazo en la cara a Keidi Bare que el colegiado no señaló. Una más para el expediente de un Andrés Fuentes que se convirtió en el actor principal de la película.
Volvería a aparecer Andrada, que paró un mano a mano y supo gestionar el cansancio de sus compañeros. Al suelo cada vez que podía, el argentino tiró de veteranía para cortar el encuentro tantas veces como hiciera falta para dar un respiro al resto del equipo.
Pasaban los minutos, pero no pasaba nada. El Real Zaragoza conseguía interrumpir el partido ante un Eibar que tenía el plan muy claro, atosigando a base de centros a la defensa zaragocista, que esta vez sí se mostraba competitiva, como Sellés lleva pidiendo desde que llegó.
Pero el fútbol le tenía guardada una segunda oportunidad al Real Zaragoza. Una vida extra. Un hilo de esperanza en la situación más crítica posible. Sabía el conjunto aragonés que iba a tener una. No sabía cómo, pero la iba a tener. Y Toni Moya, que había entrado al césped para seguir defendiendo, recogió un balón dentro del área. Con la pierna mala y en la jugada más inexplicable. Pero la metió para delirio de los jugadores y de unos aficionados que se caían por las gradas de Ipurua. Unas gradas que todavía no habían visto perder al Eibar esta temporada.
Hubo que sufrir, como no podía ser de otra manera. Contra todo y contra todos, el Real Zaragoza se mantuvo a flote con un Andrada imperial, que sacó manos imposibles de imaginar. El Real Zaragoza se aferra a la salvación. Lo hizo en el lugar más difícil. A la épica.
Ficha técnica:
SD Eibar: Magunagoitia, Cubero (Álvaro, min. 46), Peru, Marco Moreno (Javi, min. 46), Aleix Garrido, Sergio Álvarez (Alkain, min. 46) , Toni Villa (Javi Martínez, min. 74), Corpas, Martón, Bautista.
Real Zaragoza: Andrada, Insua (Gomes, min. 18), Saidu, Pomares, Aguirregabiria, Keidi Bare (Toni Moya, min. 78), Guti, Valery (Tasende, min. 68), Francho Serrano, Soberón (Juan Sebastián, min. 68), Kenan Kodro (Bakis, min. 78).
Goles: 1-0 (Pero Nolaskoain, min. 23), 1-1 (Soberón, min. 31), 1-2 (Toni Moya, min. 82)
Árbitro: Andrés Fuentes amonestó a Cubero (min. 17), Toni Vila (min. 28), Sergio Álvarez (min. 34), Marco Moreno (min. 42), Alkain (min. 89), Bautista (min. 92) en la SD Eibar. En el Real Zaragoza amonestó a Pomares (min. 76), Andrada (min. 81) y expulsó a Saidu (min. 25 por doble amarilla).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 15 de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio de Ipurua ante 4.261 espectadores.

