La lesión de Lluis López vuelve a dejar en evidencia el mercado invernal del Real Zaragoza
La lesión de Lluis López ha vuelto a encender las alarmas en el Real Zaragoza, evidenciando de nuevo la falta de refuerzos en el mercado invernal. Juan Carlos Cordero, director deportivo del club, tenía la obligación de fichar un central para reforzar la zaga, pero finalmente no llegó nadie para una posición clave, dejando al equipo en una situación comprometida.
Las pruebas médicas realizadas al futbolista catalán han confirmado que sufre una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha, dolencia que lo mantendrá alejado de los terrenos de juego durante aproximadamente un mes. El central ya venía arrastrando molestias en la zona isquiotibial, lo que hace aún más preocupante su baja.
La fragilidad defensiva del equipo quedó patente en el último partido contra el Granada. Con la ausencia de Lluis López, Jair y Arriaga formaron la pareja de centrales, en una línea defensiva que mostró muchas carencias, incluso jugando en superioridad numérica.
Jair, quien estuvo cerca de abandonar el club tanto en el mercado de verano como en el de invierno, volvió a ser titular, mientras que Arriaga, fichado originalmente como mediocentro, tuvo que adaptarse a la posición de central ante la falta de efectivos en la zaga.
Las lesiones siguen castigando al Real Zaragoza en un momento clave de la temporada. Además de la baja de Lluis López, el equipo sufre las ausencias de Guti, Toni Moya y Luna, lo que dificulta enormemente la confección de un once competitivo. Los movimientos realizados por Cordero en el mercado invernal no han dado los resultados esperados, con la única excepción de Arriaga.
A esto se suma el cuestionado intercambio de futbolistas en invierno. La salida de Aguado, quien ahora es titular en el líder de la Liga Hypermotion, a cambio de un Guti que apenas tuvo minutos en el Elche y ahora está lesionado, ha debilitado al equipo. Además, la marcha de Azón, provocada por la falta de acuerdo en su renovación, ha dejado aún más mermada la plantilla en un tramo decisivo del campeonato. La buena noticia es la vuelta de Soberón, que fue vital en el gran inicio de temporada y en el que hay depositadas muchas esperanzas.
Un panorama complicado
Con un calendario exigente por delante y un equipo diezmado por las lesiones, el Real Zaragoza se encuentra en una encrucijada. La falta de profundidad en la plantilla obliga al técnico a hacer malabares para mantener la competitividad, mientras la afición comienza a perder la paciencia ante una gestión deportiva que no ha dado los frutos esperados.
Las críticas no solo apuntan a la planificación deportiva, sino también a la falta de reacción ante una situación previsible. El mercado invernal era la oportunidad para corregir errores del verano, pero la decisión de no firmar a un buen número de jugadores ha dejado al equipo con serias carencias.
Los próximos dos encuentros de liga en estadio de La Romareda serán determinantes para conocer hasta dónde puede llegar un equipo que se encuentra a tan sólo cuatro puntos del descenso y con Miguel Ángel Ramírez jugándose el puesto.

