Made in Aragón: empresas y líderes que inspiran

“Convertir obstáculos en caminos”: así eleva Aragón MAGAIZ
Ana Martínez, CEO de Magaiz
Ana Martínez, CEO de Magaiz

En Aragón, hay historias que demuestran cómo la combinación de legado, innovación y liderazgo humano construye empresas con futuro. Una de ellas es Magaiz, una firma familiar instalada en Zaragoza desde los años 20, que ha sabido transformar su vocación de accesibilidad en un proyecto con propósito claro. Al frente está Ana Martínez, su CEO, una líder galardonada que ha tomado la batuta de su padre —uno de los fundadores— para construir caminos donde antes había barreras.

En 2021, Ana fue reconocida como “Mejor Directiva de Aragón” por ADEA, un galardón que recoge su apuesta decidida por valores humanos, sostenibilidad y tecnología integrada. Ese reconocimiento no es una casualidad: desde su responsabilidad en Magaiz, ha impulsado proyectos diferenciadores, como el primer ascensor solar de Aragón, y el despliegue en 2024 de una estrategia para integrar I+D en toda la cadena de valor de una firma centenaria.

Ana no es la típica directiva que se sienta en un despacho: está en foros, en congresos, mentorías y mesas redondas -en mis clases de control de gestión ya es una “fija” (donde disfrutamos de su cercanía y su forma de contar las cosas)- compartiendo su experiencia en distintos ámbitos. Esto evidencia su estilo práctico, cercano y formativo: no solo dirige, sino que forma. Su filosofía es clara: “innovar es hacer las cosas diferentes a como las estás haciendo”, y ese espíritu ha sido clave y lo sigue siendo durante su mandato.

Bajo su liderazgo, Magaiz ha dado un salto: ha superado recientemente los 7,7 M€ de facturación. Ha adquirido el 51 % de Imcalift (Navarra), integrándola en un grupo que se prepara para competir con los gigantes del sector, elevando la facturación a 11,7 M€. Esta jugada estratégica refuerza su visión: crecer con operaciones inteligentes, no replicar multinacionales, pero sí construir músculo. Y lo hace con un modelo que mezcla innovación tecnológica —plataformas IoT, ascensores solares, app móvil, mantenimiento predictivo— con una gestión protocolizada y profesional del negocio familiar.

Lo que me inspira particularmente es la apuesta por la formación de futuras generaciones. Ana lideró la implementación de un protocolo familiar en 2016, estableciendo reglas, órganos de gobierno y una cultura basada en compromiso y profesionalización. Su apuesta por “luces largas”, incluso antes de tomar el cargo, evidencia una visión a largo plazo poco común en empresas familiares de este tamaño.

También es notable la apuesta local. En 2022 Magaiz ganó el premio Talento Empleo Aragón (categoría pymes) por su creación de empleo y su apuesta por el territorio. Y, el año pasado, inauguraron una sede en Huesca con la presencia institucional del Gobierno de Aragón. Esto demuestra su vocación de crecer manteniendo raíces y arraigo, sin perder el foco en el impacto social del empleo industrial en zonas intermedias.

Insisto, como docente he tenido la satisfacción de invitar a Ana a mis clases en el que se dirige a mis alumnos de último curso de carrera. Su cercanía, frescura y claridad al describir cómo ha impulsado la transformación de Magaiz me dejó claro que no estamos ante discursos teóricos, sino aprendizajes en tiempo real. Al escucharla, vi cómo conseguía que quienes antes hablaban de ascensores, ahora hablen de accesibilidad, IoT y excelencia. Y eso, honestamente, es inspirador.

En definitiva, Ana Martínez encarna un tipo de liderazgo alineado con los tiempos: humano, decidido, profesional, innovador y auténticamente aragonés. Magaiz no solo es una empresa de servicios de elevación: hoy es una organización que convierte cada desafío —incluso los estructurales, sectoriales o familiares— en oportunidades reales de desarrollo.

Porque, al fin y al cabo, “convertir obstáculos en caminos” no es solo un slogan: es la brújula de un proyecto que, desde Aragón, sigue marcando elevación... hacia el futuro. Y lo hace con una líder que no teme crecer, pero tampoco olvidar de dónde viene.

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