Laura Berdún, psicóloga: "El fenómeno therian no necesariamente implica la existencia de un trastorno mental"
En el último mes el término therian tomó el protagonismo absoluto en medios de comunicación y redes sociales y pasó de ser un concepto desconocido a ser algo totalmente viral. El concepto, que hace referencia a personas —principalmente adolescentes— que se identifican con un animal, ha generado una reacción social polarizada: desde la burla hasta la preocupación, pasando por interpretaciones alarmistas pero, ¿qué dice la psicología sobre esto?
Sin embargo, desde el ámbito de la psicología, el fenómeno requiere un análisis más matizado. Tal y como explica la psicóloga zaragozana Laura Berdún, “la adolescencia es una etapa clave en la construcción de la identidad”. En este periodo, subraya, “es habitual explorar diferentes formas de definirse, grupos de pertenencia y buscar espacios en los que sentirse comprendido”.
Las corrientes culturales juegan un papel fundamental en el desarrollo de la identidad de los adolescentes ya que, según Berdún, "ofrecen validación y pertenencia a quienes, a menudo, se sienten diferentes”, apunta. En este sentido, recuerda que este tipo de expresiones no son nuevas, aunque sí lo es su visibilidad actual. “A lo largo de los años han surgido distintas corrientes o formas de identidad en adolescentes que cumplen funciones similares: ofrecer pertenencia, diferenciarse o dar sentido a experiencias internas difíciles”.
La diferencia, insiste, radica en el papel de las plataformas digitales. “En la actualidad, las redes sociales amplifican ciertos fenómenos hasta hacerlos parecer más extendidos o más alarmantes de lo que realmente son”, explica. Este efecto multiplicador contribuye a que determinadas tendencias adquieran una dimensión mediática que no siempre se corresponde con su alcance real.
Desde una perspectiva clínica, Berdún plantea que “el fenómeno therian puede entenderse como una forma de expresión identitaria no normativa que no necesariamente implica la existencia de un trastorno mental”. No obstante, advierte de la importancia de no caer en la trivialización. “Esto no significa que deba banalizarse o ignorarse”, matiza, especialmente teniendo en cuenta factores como la exposición continuada a determinados contenidos o la presión del grupo.
SEÑALES DE ALERTA
En determinados casos, estas dinámicas pueden intensificarse, sobre todo en perfiles más vulnerables. Por ello, la especialista recomienda atender a posibles señales de alerta: “si existe malestar emocional elevado (tristeza, ansiedad, irritabilidad), conlleva aislamiento social o abandono de actividades habituales, se da rechazo intenso del propio cuerpo o interfiere en el funcionamiento diario”.
Ante estas situaciones, el enfoque no debería centrarse en corregir la conducta de forma directa, sino en "comprender la función que está cumpliendo y ofrecer espacios de acompañamiento emocional”, señala Berdún, poniendo el acento en la importancia de la escucha y el apoyo.
No todo lo que nos resulta extraño es necesariamente problemático, pero tampoco todo es irrelevante. Entre la alarma y la banalización, la psicología propone una tercera vía: comprender antes de juzgar. Porque, en el fondo, la mayoría de estas expresiones nos hablan de necesidades profundamente humanas: saber quién soy y dónde encajo.
Laura Berdún es Psicóloga General Sanitaria y Orientadora Educativa, especializada en intervención con parejas y en trastornos emocionales y de conducta, con experiencia en psicología infantojuvenil y trabajo en autoestima.
