La infección bacteriana que afecta a la mitad de España: estos son los síntomas
Aunque fue descubierta en 1983, la bacteria Helicobacter pylori ha estado presente en el organismo humano desde hace siglos, tal y como han demostrado estudios realizados en restos de momias preincaicas de hace más de 1.700 años. Se trata de una de las infecciones más comunes entre los seres humanos, y se estima que casi la mitad de la población mundial está infectada, aunque en la mayoría de los casos de forma asintomática.
El nombre de esta bacteria deriva de su forma helicoidal, similar a una espiral. Se aloja principalmente en la mucosa del estómago y del duodeno, donde puede permanecer durante años sin causar síntomas. Sin embargo, su presencia está relacionada con patologías gastrointestinales relevantes, como la gastritis crónica, las úlceras gástricas y duodenales, e incluso ciertos tipos de cáncer, como el linfoma gástrico tipo MALT.
Según la Fundación Española del Aparato Digestivo, el Helicobacter pylori es responsable de entre el 90% y el 95% de las úlceras duodenales, y del 70% de las gástricas. No obstante, los expertos subrayan que solo entre un 10% y un 25% de los infectados desarrollan síntomas o complicaciones.
La infección suele adquirirse en la infancia y afecta a personas de todas las edades, aunque es más frecuente en regiones con condiciones sanitarias deficientes. Se transmite por vía oral, ya sea fecal-oral u oral-oral, siendo habitual el contagio entre personas que conviven o comparten alimentos, lo que explica su alta incidencia en el entorno familiar.
Síntomas y señales de alarma
En la mayoría de los casos, la infección pasa desapercibida. Sin embargo, cuando se manifiestan síntomas, estos pueden incluir:
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Dolor abdominal en la parte superior del abdomen, especialmente con el estómago vacío
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Hinchazón, saciedad precoz y pérdida de apetito
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Náuseas, vómitos y eructos frecuentes
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Pérdida de peso involuntaria
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Heces oscuras, indicativas de hemorragias digestivas
Los expertos recomiendan acudir al médico en caso de síntomas persistentes o graves, como vómitos con sangre o dolor abdominal intenso.
Diagnóstico sencillo y eficaz
Existen diferentes métodos para detectar la presencia de H. pylori, entre ellos:
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Test del aliento, rápido y no invasivo
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Análisis de antígenos en heces, útil y accesible
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Test serológico, mediante análisis de sangre
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Biopsia gástrica, obtenida durante una endoscopia
Cada uno de estos métodos presenta ventajas según el perfil del paciente y el estado de la enfermedad.
Tratamiento basado en antibióticos
El tratamiento habitual incluye una combinación de antibióticos junto con inhibidores de la bomba de protones, que reducen la acidez gástrica. La efectividad depende del cumplimiento estricto de la pauta médica, así como de la posible resistencia bacteriana o la existencia de alergias a ciertos fármacos.
Erradicar Helicobacter pylori no solo alivia los síntomas cuando los hay, sino que también reduce considerablemente el riesgo de desarrollar úlceras o enfermedades más graves en el futuro. Por ello, los especialistas recomiendan un diagnóstico precoz y un seguimiento adecuado en pacientes con molestias persistentes o antecedentes familiares de patologías digestivas.


