La obesidad infantil en España sigue recopilando datos muy graves y las pantallas tienen la culpa
A pesar de que cada vez hay más información sobre cómo llevar una alimentación saludable y más contenido al que recurrir para organizar un buen menú para los niños, los datos de obesidad infantil en España continúan situándonos en los primeros puestos de Europa en esta epidemia, unos datos que siguen preocupando a los profesionales de la salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer durante este año que la obesidad infantil y juvenil en España es de un 14,2%, una de las más altas de Europa. En este sentido, la OMS advierte que el sobrepeso afecta a 4 de cada 10 niños y a 3 de cada 10 adolescentes en España.
El sobrepeso y la obesidad se pueden originar por diferentes causas dependiendo del caso, algunas que no se pueden modificar como es la genética, pero otras muchas que sí podrían evitarse para no llegar al deterioro de salud de los niños y niñas de nuestra población.
Entre estas causas está el entorno, la educación alimentaria, el sedentarismo, el abuso de las horas de pantallas o el marketing y publicidad que se ha hecho a lo largo de años de alimentos infantiles que poco se acercan a la alimentación saludable.
La OCU (organización de consumidores y usuarios) ha luchado durante años para frenar el abuso de publicidad en canales infantiles de los alimentos con un escaso valor nutricional y un alto contenido en azúcares, grasas y otros ingredientes no solo poco recomendables, sino perjudiciales para la salud de nuestros menores en caso de exceso.
Por suerte se ha conseguido ganar esta lucha contra el marketing de los alimentos infantiles en los espacios publicitarios, pero aún queda mucho por batallar para dejar de normalizar que "no pasa nada" porque los niños coman azúcar.
Reconocidas marcas de productos destinados a los bebés continúan abusando de ingredientes poco saludables, haciendo productos saturados de azúcar que se venden como "buenos" solo porque pensamos que es imposible que se haga algo "malo" para los bebés. Pues lo hay.
Desde los zumos que todos hemos llevado alguna vez al colegio hasta los yogures, solo con tomar uno de cada durante el día los niños ya han doblado la cantidad diaria de azúcar recomendada por la OMS para ellos (25 gramos/día), eso sin contar el resto de alimentos que completan su alimentación y que, en mayor o menor medida, también llevan azúcar.
LAS PANTALLAS PUEDEN CONTRIBUIR A LA OBESIDAD
El uso de la tecnología en los niños ha reducido en gran parte el tiempo de ocio que los niños dedicaban al juego y al ejercicio al aire libre, sustituyéndolo por el sedentarismo que puede durar horas en caso de los videojuegos.
Solo el 36% de los niños y adolescentes cumple a diario la recomendación de la OMS de no superar las dos horas al día ante las pantallas y la cifra se reduce al 16% el fin de semana.
Por otro lado, comer delante de la pantalla es otro de los hábitos más nocivos que podemos encontrar, ya que despista la atención de los alimentos, por lo que se pierde la noción de lo que se está comiendo.
Comer de forma consciente concentrados únicamente en esa tarea es fundamental para que la sensación de saciedad llegue cuando realmente estamos saciados. Si comemos delante de la pantalla esa noción se pierde, lo que lleva a un aumento considerable de la cantidad que podemos llegar a comer.
Retirar las pantallas durante las comidas, fomentar las actividades al aire libre, y consumir alimentos frescos, de temporada y cocinados con métodos saludables (horno, plancha, vapor), mejoraría los hábitos de los niños en su futuro, ya que la responsabilidad de su alimentación durante la infancia recae en los hábitos que les enseñen en casa.