Mantequilla o margarina: ¿Cuál es más recomendable?

Tanto la mantequilla como la margarina tienen su lugar en la dieta, pero su consumo debe ser consciente y moderado.

Si nos preguntamos en qué se diferencian y qué tienen en común estos alimentos, la respuesta va más allá de su nombre y uso común. Alfonso Bordallo, profesor de neurociencias y nutrición clínica en ICNS Instituto de Posgrado, destaca que "la mantequilla proviene del componente graso de la leche, mientras que la margarina es una emulsión creada a partir de aceites refinados y aditivos". Esta última surgió como una alternativa económica a petición de Napoleón III durante la guerra franco-prusiana.

La mantequilla, en su mayoría, proviene de la leche de vaca, aunque existen variaciones como la mantequilla clarificada o ghee. En contraste, la margarina varía según los ingredientes utilizados en su producción, lo que la hace más compleja y menos comprensible para el consumidor.

En cuanto a su impacto en la salud, los estudios no han demostrado una relación clara entre la mantequilla y problemas cardiovasculares. Además, Bordallo señala que la demonización de la grasa saturada fue una estrategia contra los productos lácteos en favor de aceites refinados.

El aumento de peso no está directamente relacionado con el consumo de mantequilla o margarina, y el hambre se regula de manera compleja en el organismo, independientemente de la elección entre alimentos bajos en grasa. Los lácteos, en general, no tienen un patrón claro en relación con el sobrepeso.

A pesar de no ser alimentos especialmente saludables, no es necesario eliminar la mantequilla o la margarina por completo de la dieta. Su consumo debe ser moderado, evitando la concentración de calorías en unos pocos alimentos.

La calidad nutricional de la mantequilla depende de la alimentación de los animales. Aquellos que se alimentan con pastos frescos tienen un perfil de ácidos grasos más beneficioso.

La demanda de margarina ha sido influenciada por estrategias de marketing, como el enriquecimiento. Sin embargo, este enriquecimiento se utiliza para encubrir su pobre valor nutricional.

Tanto la mantequilla como la margarina tienen su lugar en la dieta, pero su consumo debe ser consciente y moderado. Las decisiones sobre alimentos y nutrición a menudo se ven influenciadas por mitos y estrategias de marketing, y es importante abordar estas cuestiones con discernimiento.