Qué es el déficit calórico y que beneficios tiene para la salud
Ningún especialista en nutrición aconseja obsesionarse con el cálculo de calorías. Perder peso pasa inevitablemente por generar un déficit calórico, es decir, consumir menos energía de la que el cuerpo gasta. Sin embargo, dejar esa responsabilidad únicamente en manos del paciente puede provocar problemas serios, como carencias nutricionales o trastornos derivados de la obsesión por contar calorías.
Los expertos insisten en que el déficit es solo una herramienta, no un fin en sí mismo. Es la clave para adelgazar, pero no lo más importante en nutrición. Tal como subrayan los especialistas de Club Metropolitan, lo fundamental es diseñar un plan equilibrado y adaptado a cada persona, que garantice la ingesta de nutrientes esenciales y preserve la salud en el proceso.
El déficit calórico es uno de los hábitos más extendidos en los últimos años. Consiste en ingerir menos calorías de las que el cuerpo necesita para mantener su peso. Puede lograrse mediante la reducción de la ingesta de alimentos, el aumento del gasto energético con ejercicio o la combinación de ambas estrategias. Según los nutricionistas, lo recomendable es restar entre 300 y 500 calorías al día, siempre garantizando que las que sí se consumen proceden de alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales o proteínas de calidad.
BENEFICIOS MÁS ALLÁ DE LA PÉRDIDA DE PESO
Aunque suele relacionarse únicamente con la pérdida de peso, este enfoque puede tener otros efectos positivos para la salud. Entre los principales beneficios destaca la reducción de la grasa corporal, especialmente cuando se combina con entrenamiento de fuerza, lo que permite mantener la masa muscular. Esta pérdida de grasa se traduce además en una mejora de la salud cardiovascular, ya que disminuye el riesgo de patologías como la hipertensión o la diabetes tipo 2. También ayuda a optimizar la composición corporal, logrando un cuerpo más definido y saludable, y contribuye a mejorar el rendimiento físico, ya que menos grasa y más músculo reducen la carga sobre las articulaciones y aumentan la resistencia.
Los especialistas insisten en que no basta con comer menos y hacer más ejercicio de manera descontrolada. Sin una planificación adecuada, el cuerpo puede perder masa muscular y deteriorar su estado general de salud. Por eso, lo más aconsejable es acudir a un nutricionista deportivo que trace un plan ajustado a cada caso.
Entre las pautas más recomendadas se encuentra la incorporación de alimentos ricos en fibra y bajos en calorías, como frutas y verduras, la combinación de ejercicios cardiovasculares con entrenamiento de fuerza, el mantenimiento de una hidratación adecuada y la distribución de la ingesta en cinco comidas al día para evitar excesos. También es importante gestionar el estrés, ya que puede llevar a saltarse el déficit calórico o a caer en hábitos poco saludables; prácticas como el pilates o el yoga pueden resultar útiles para mantener el equilibrio físico y mental.
El mensaje clave es claro: el déficit calórico es una herramienta eficaz y necesaria para perder peso, pero debe aplicarse con precaución y conocimiento. No se trata únicamente de reducir calorías, sino de aprender a alimentarse mejor, preservar la masa muscular y cuidar la salud a largo plazo.

