"En 2 días lo dejan": el mensaje desesperado de Enrique Ortuño, el abuelo de los niños, tras el naufragio de Indonesia
La ventana de esperanza se estrecha para la familia valenciana desaparecida en Indonesia tras el naufragio de un barco turístico. Enrique Ortuño, abuelo de los tres menores y suegro del padre desaparecido, ha reconocido que el operativo de búsqueda podría cerrarse en cuestión de días si no aparecen indicios.
Ortuño, propietario del restaurante valenciano El Coso del Mar, ha explicado en declaraciones a Cadena COPE que el margen de actuación es limitado: “Si no aparecen mis nietos, en dos, tres días, final de año, dejarían de buscar”. La familia, añade, intenta sostenerse en la fe: “Sabemos que es muy difícil, pero como somos católicos, no nos queda otra”.
“Vio cómo se hundía el barco con ellos dentro”
El empresario ha podido hablar con su hija, una de las dos supervivientes del naufragio junto a otra nieta. Según su relato, ella presenció el hundimiento y la escena ha quedado grabada como una pesadilla: “Dice que ella vio el barco hundirse y con ellos a su familia”, ha asegurado.
Los desaparecidos son el padre y tres menores, que iban a bordo en el momento del accidente. La madre y la hija más pequeña consiguieron salvarse tras caer al agua y ser rescatadas.
Un barco de madera, corrientes y restos sueltos
Ortuño ha insistido en que la zona presenta dificultades añadidas para localizar a los desaparecidos. En su testimonio, ha hablado de fuertes corrientes y de que, por el momento, no se ha recuperado la embarcación completa: “Aún no han encontrado el barco, han encontrado unos trozos”, ha indicado.
El abuelo también ha apuntado a posibles problemas ligados al estado del barco, al subrayar que era una embarcación de madera y que, en su opinión, la falta de mantenimiento podría estar detrás del desastre: “Pienso yo que por el mal uso y cómo se mantienen los barcos”, ha dicho al ser preguntado por las causas.
La hipótesis más temida: atrapados en el interior
En declaraciones previas recogidas por EFE, Ortuño ya había descrito la secuencia que más inquieta a la familia: que el padre y los tres niños quedaran atrapados en el interior cuando la embarcación se partió y se hundió.
“Mi hija y mi nieta salieron despedidas del barco porque se encontraban en una parte más alta. Cayeron al mar y han sido rescatadas, pero mis tres nietos y mi yerno posiblemente quedaron atrapados en el barco, que se partió y se hundió rápidamente”, explicó.
Por ahora, la familia evita dar el paso definitivo de asumir el peor desenlace. Ortuño remarca que, mientras no haya confirmación oficial, la situación se mantiene en un limbo devastador: “Aún no podemos decir fallecidos, porque no se han encontrado los cuerpos, pero sí desaparecidos”.
Un reloj que corre en dos orillas
Mientras en Indonesia el operativo peina el mar con un margen cada vez más estrecho, en Valencia la espera se mide en llamadas, partes de rescate y silencios.
Ortuño resume ese estado con una frase que mezcla realismo y resistencia: “Las probabilidades son pocas”, admite, aunque insiste en que su hija y su nieta están a salvo y que, al menos, puede hablar con ellas gracias al apoyo institucional recibido.

